
Hace no mucho tiempo, un
músico de jazz procedente de Nueva York se vino a la Ciudad
de México, donde conoció a una bella artista mexicana
en la Zona Rosa. La pareja se casaría pronto y se mudaría
a la playa en Jalapa, ahí concibieron un hijo que nacería
en Tacuba en la Ciudad de México. El hijo pasaría
sus primeros cinco años de vida ahí y después
de viajar por unos años, su familia finalmente se asentaría
en San Miguel de Allende, expuesto durante toda su vida a la música
mientras su madre pintaba y diseñaba joyería. Como
resultado directo, el hijo adquirió un interés en
la música y el arte desde muy temprana edad.
Cuando
el hijo tenía 8 años ingresó a un concurso
de pintura de una revista para niños publicada por Editorial
Planeta en la Ciudad de México. Él pintó una
foto de un bote, cuadro que ganó el concurso y fue impreso
en la revista. El pequeño después visitó Chicago
donde conoció el arte de Monet, Van Gogh, Matisse y tuvo
la oportunidad de ver la exhibición entera de Rendir la cual
tuvo un tremendo impacto en él. Así como el niño
creció, se mudó a Berkley en San Francisco, California,
donde continuó pintando. Mas tarde viajó a Cuba, donde
se expuso a una aún más amplia variedad de música
y ritmos. Fue durante este periodo de su vida que el interés
del niño por el arte y la música fue despertado de
verdad, dándose cuenta que era más que un pasatiempo.
Pronto empezó a fusionar las dos disciplinas como fue desarrollándose
como artista y músico autodidacta. El muchacho eventualmente
establecido en San Miguel, donde conoció a sus nuevos amigos
y compañeros artistas Cielo, Paul Gutiérrez y Javier
García quienes le inspiraron aún más.
El niño finalmente se convirtió en el hombre que todos
conocemos como El Chi Man, Chi Kaplan. Chi abrió OM Studio
Galería exactamente hace un año, donde instaló
sus propias pinturas y la joyería finamente elaborada por
su madre. Además de su propio trabajo, Chi ha presentado
otros artistas de San Miguel como Bonnie Griffith, Gabriel Serafín
y Paulinski. Así como de artistas de todo el mundo tales
como Cathy Chalvinac de Francia, Deborah Fair de Hawaii, Peter Menzies
de Sudáfrica y Mitchell Caton de Chicago. Chi con frecuencia
presenta música en vivo con los músicos locales quienes
han puesto su sonido a las inauguraciones de la galería.
Entre los músicos incluidos se encuentran Ken Bassman (guitarra),
Tyler Mitchell (bajo), Rodney (guitara), Reena (voz), el padre de
Chi, Bobby Kaplan (voz/batería) y por supuesto, Chi (bongos)
y su banda, Los Golfos del Son.
En estos días, la mayor parte de la inspiración de
Chi viene del mar. Acaba de regresar de un viaje a Oaxaca con su
novia Meagan, donde ha adquirido algunas tierras y planea construir
un complejo turístico algún día. “Ahora
que regresé, mis cuadros se han vuelto más espontáneos
con montones de música en ellos, colores salvajes, muchas
pinceladas muy locas, una manera de pintar más limpia”.
Chi admira el equilibrio y la yuxtaposición del desierto
(San Miguel) con el océano (Oaxaca) y usa la pintura y la
música como medios para expresar “los colores de la
vida, la magia”.
La
nueva obra de Chi ciertamente se ve más vibrante que sus
esfuerzos previos y, para cualquiera que conozca su trabajo, es
mucho decir. Mientras que el estilo grueso, brillante y en colores
primarios no se ha disminuido, los cuadros de Chi ya nos son tan
ruidosos u ostentosos como solían ser. Pero yo todavía
bromeo con él de que nadie podría confundir su obra
con algo distinto a un original Chi Kaplan. Probablemente porque
no puedes dejar de notar las tres enormes letras “CHI”
trazadas en un estilo infantil sobre la mayor parte de sus obras
con rojo brillante junto a una variedad de interesantes mensajes
y frases como “Nosotros confiamos en Dios” y “Páguese
a la orden de CHI”.
Tal vez sea una seña de madurez, pero sus últimas
pinturas se han vuelto un poco sutiles, menos caóticas y
más directas, y el cambio está funcionando en su beneficio.
Chi ya no es el artista invisible gritando por atención en
la esquina de una sala llena. Está aprendiendo a dejar que
sus cuadros hablen discretamente por ellos mismos. Él dice
que es “el sonido del universo – OM. El sonido de la
música todo combinado con colores y vida. En realidad, estamos
celebrando vida y amor”.
“De hecho hoy, Meagan y yo, quemamos en el rancho la mayoría
de los cuadros de mi colección previa en una fogata”,
dijo Chi orgullosamente.
“¿Qué hiciste?” Interrumpí.
“Sí, ella me inspiró a empezar otra vez. Olvídate
de lo anterior, de la forma sucia en que lucían las pinturas
y el estilo medio darky. Deja desaparecer el pasado. Lo quemamos.
Todavía tengo las cenizas”.
Bromeé con Chi, diciéndole que cuando esté
muerto y sea famoso, esto será visto como una de las más
trágicas secuencias de su carrera.

Le pregunté sobre su perspectiva como dueño de una
Galería en San Miguel: “Puede ser difícil meterse
en esto de las galerías. Yo anduve alrededor [del pueblo]
por cinco años con gente diciéndome ‘vuelve
dentro de dos años’, pero también vendí
pinturas [durante] ese tiempo en lugares como El Recero, Le Petit
y [El teatro]Ángela Peralta. De alguna manera las altas y
bajas me han hecho creer en este lugar. Porque es difícil
creer en este lugar al principio.
Pero ahora me voy a enfocar más en mi trabajo y todos los
realmente, realmente artistas locos que me encuentre en mi camino.
Ellos tienen que ser algo completamente extraordinario.
Pienso que Oaxaca va a ser un vínculo para la Galería
OM. Oaxaca tiene tantos buenos artistas potenciales, que deberíamos
arreglar un intercambio entre San Miguel y Oaxaca.
Yo pinto en lienzo, vidrio, madera, concreto, acero, plástico,
piedra –encuentro cada textura de cada material en una parte
de mi obra”. El estilo infantil de Chi no es accidental, frecuentemente
usa sus dedos para pintar y apachurra directo del tubo. “Me
gusta usar directamente mucha pintura de aceite, spray, brochas,
arena, salpicarla, dejarla caer...
Ahora estoy mezclando muchas piedras semipreciosas, rocas y cristales
en las obras. Acabo de empezar con eso, tal vez siga o quizá
sólo sea un momento. Todavía no estoy seguro”.
Pero
el joven artista todavía está aprendiendo a negociar
con el filo de la navaja, entre la supervivencia y la productividad.
“He estado invirtiendo todo mi dinero en lienzos, pinturas
y un poco en viajar. Lo necesito, necesito viajar para ser capaz
de pintar más, de otra manera pierdo la capacidad. Es verdaderamente
caro. Si lo pienso de veras, tres cervezas podrían ser un
tubo de pintura. O una buena comida en un restaurante agradable.
Entonces yo estoy como ‘ay hombre, no tengo nada de pintura’.
Pero si compro toda la pintura, ¿entonces qué como?
Pintar es casi como comer en el mejor restaurante de la ciudad.
Diariamente”.
Pero todavía encuentra tiempo para disfrutar cosas más
finas en la vida: “Me gusta comer bien, amar a mi mujer y
pintar”.
Al primer vistazo rápido, los críticos de arte más
cerrados, podrían considerar su pesado uso de pinturas, colores
brillantes y un enorme John Hancock a ser inmaduro; pero Chi ha
legitimado su estilo único a través de la reinvención
repetitiva. Si observas lo que Chi estaba pintando hace sólo
un año, el crecimiento, definición y el cambio es
evidente. Se ha vuelto un artista más refinado mientras mantiene
un estilo libre e inconspicuo. Él es un verdadero artista
porque en realidad no está tratando de complacer a nadie
más que a él mismo.
“Como
dice mi novia: ‘Chi, hombre, al menos, en este mundo—como
o.k., todos hacen algo para hacer feliz al mundo y estar en equilibrio
con todos—al menos tú estás dándonos
colores a todos nosotros. Lo que sale de tu cabeza, son colores
lindos. Si ellos son como esos lindos colores, van a tomarlos y
ponerlos dondequiera que gusten. Y cada vez que vean ésos
colores se sentirán felices y van a recordar que los consiguieron
en San Miguel y de quién los obtuvieron. Los colores son
como la música. Por eso amo la música y la pintura’.”
Chi seguirá presentando su propio arte y a otros artistas
invitados en OM. Su madre, Eva Mar, tiene una nueva línea
de joyería que será revelada en la reinauguración.
En el nuevo año, Chi espera viajar más y estará
abriendo su propia exhibición en una galería de Johannesburgo,
Sudáfrica.
Ven a celebrar el primer aniversario de OM este sábado 28
de agosto a las 19 horas. Únetenos para disfrutar algunos
colores, música y magia avant-garde. OM Studio Galería,
Recreo #21-A, Centro. |
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