
Por
toda la ciudad hay gemas ocultas. Un día estás buscando
una cosa y de repente te topas con algo completamente maravilloso
e inesperado. Tal como pasó la semana pasada, cuando visitamos
el Hotel Refugio del Molino en la Salida Real a Querétaro.
Fuimos incontrolablemente arrastrados hasta allí buscando
un mini golf sobre el cual sólo habíamos escuchado
rumores. Ran estaba al frente del equipo de investigación
de La Jerga formado por él mismo y Pablo Escopeta. Y por
gracia divina, los rumores fueron ciertos. De hecho, además
del mini golf (vea la reseña de Ran), había mucho
más. Ran regresó con historias fantásticas
de un extraordinario rancho hotel con hermosos jardines, una elegante
piscina y un padrísimo bar sacado de las películas
de ficheras de los años 70’s. Todo esto hizo sonar
las campanas y desactivar las banderas rojas para mí. Gracias
a que Ran, inadvertidamente, fue a dar con uno de los poco conocidos
tesoros sanmiguelenses. El hotel fue construido e inicialmente propiedad
de Mario Moreno Reyes, mejor conocido como uno de los comediantes
más grandes del mundo, Cantinflas.
¡¡Putt-Putt!!
La próxima vez que estés sentado quejándote
de que no hay nada que hacer, date un buen paseo por el pueblo,
hay un montón de opciones ocultas por ahí. Este
gofito es un reto bastante bueno, ¡en serio! Se necesita
un golpe suave, además de la fuerza bruta que prefiere
la mayoría. El hoyo del acueducto te mantendrá
entretenido por horas tratando de hacer que caiga. ¿Mencioné
que puedes ordenar un trago en el bar mientras juegas? Todos
nos divertimos mucho, es altamente recomendable ir.
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El Capitán de Meseros
Cruz Ávalos, nativo de San Miguel, comenzó como mesero
en el hotel en 1985, después de trabajar en Taboada. Él
me contó la historia del hotel y sus más entrañables
recuerdos de su dueño, el Sr. Moreno. El hotel originalmente
fue nombrado Villas del Molino y se construyó alrededor de
1973 por el Sr. Moreno y su ingeniero Don Roberto Palomera, quien
eventualmente compraría la propiedad. San Miguel se eligió
como la locación gracias a su clima favorable, a su estatus
de destino turístico e ideal de estrellas y porque era una
de las ciudades favoritas de Don Mario Moreno, donde él frecuentemente
pasaría su tiempo fuera de la ciudad de México relajándose
entre una y otra película. A pesar de que sus visitas al
hotel eran poco frecuentes (pues se hospedaba en el Hotel Posada
La Ermita, del cual también era dueño), el Capitán
Ávalos recuerda al gran actor como “una persona muy
especial, muy fino, pero no egoísta. Él es un hombre
difícil de caracterizar, porque era una persona muy especial.
Más que nada, él fue muy humano, especialmente con
[el personal del hotel]. Frecuentemente nos preguntaba, “¿Cómo
le va chato? O ¿Cómo estas mano?”.
El hotel tiene 53 habitaciones y planea eventualmente extenderse
hasta 60. Muchas de las viejas suites de dos pisos han sido convertidas
en habitaciones dobles y sencillas, pero la suite del Sr. Moreno,
la número 208, sigue esencialmente intacta. Una caricatura
de su personaje más famoso, Cantinflas, está pintada
en la pared exterior. El capitán Ávalos me dice que
el baúl donde el Sr. Moreno acostumbraba guardar su ropa,
se sacó hace algunos años y que el interior del cuarto
ha sido redecorado y modernizado. En las escaleras al segundo piso
encontrará un póster en honor a la memoria del “Mimo
de México” con la siguiente declaración: “Cuántas
hazañas y triunfos logrados por un hombre de cuna humilde...
De las carpas a los foros fílmicos, Mario Moreno “Cantinflas”
(1911-1993) encontró la clave exacta para trasladar la picardía
de los mexicanos y convertirla en un estilo que nadie ha igualado,
aunque hayan tratado de imitar. Cada una de las etapas de su carrera
satisfacen el gusto del público de diferentes clases sociales.
La más auténtica es aquella clase de espectador que
lo admiró en aquéllos escenarios polvorientos: las
carpas, fueron ellos quienes lo hicieron ídolo primero...
He aquí un homenaje al también constructor de este
Hotel donde, ahora, Usted descansa.”
Después
de la muerte del Sr. Moreno en 1993, el hotel fue comprado por el
Ingeniero Don Roberto Palomera. Más tarde el hotel pasó
a otras manos, al ser comprado por sus dueños actuales el
Grupo Comanjilla que posee una cadena de hoteles en todo México.
El hotel ha cambiado un poco al paso del tiempo, así como
las habitaciones se han redecorado y reamueblado, pero permanece
esencialmente igual con sus encantadores jardines, su elegante alberca,
su característico molino de viento de tamaño real,
los juegos infantiles y, por supuesto, el retante mini campo de
golf de 9 hoyos. El hotel tiene un restaurante para sus huéspedes
así como un magnífico bar. La barra enmarcada de madera
oscura, perfectamente preservada, parece salida de una cápsula
del tiempo de los setentas y está adornada con las clásicas
fotos de su huésped más famoso. Casi se puede ver
al Sr. Moreno divirtiendo a sus amigos y huéspedes en la
barra acojinada en piel, sentado en una de sus padrotonas sillas
giratorias de piel, fumando puros, brindando con tequila y recordando
historias humorísticas de los días pasados. Hay algo
casi “Resplandor-esco” y aún confortante acerca
de esta vieja y sola barra (vacía sólo porque está
impasiblemente tranquilo antes de la inminente temporada turística)
donde paramos, disfrutamos un trago y nos imaginamos estrellas de
cine por una noche.
El Hotel Refugio del Molino está ubicado en Salida Real a
Querétaro No. 1. Para reservaciones, llame al (415) 152-1977
o al (415) 152-1765 o sólo pase por un trago y a jugar golfito.

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