"we
like nonfiction [because] we live in fictitious times. We
have a man sending us to war for fictitious reasons."
-Michael Moore, discurso de aceptación del
Oscar
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Hace
un tiempo presencié el inicio de una avalancha de narraciones
extraordinarias (con perdón de Poe), todas ellas con excelente
sonido e imagen: un brasileño cuarentón mató a sus padres
por pinchar su muñeca inflable; un pariente mío supo que unos
tíos eran realmente sus padres cuando su suegro
se lo informó en la boda; 59 millones 841,499 ciudadanos de
un país primermundista pidieron a un junior que los siguiera
aterrorizando con cuentos de terroristas... Irónicamente,
todo esto NO sucedió en la pantalla grande; fue en el planeta
tierra, y en el curso de un año, ademùs.
Es por ello que he decidido turnar las localizaciones de mi
butaca: algunas horas frente a la pantalla de TV y mi cosmopolita
DVD, y otras en el balcón, desde donde puedo apreciar
el mejor que ficticio mundo que me rodea, específicamente
la ciudad de Santiago de Querétaro. Como soy bien lñdico,
he decidido transformar este espacio en un rinconcito de juego.
Presentaré, en cada ocasión, un par de críticas,
respecto a 2 dos II historias, una real, otra sólo
película. El reto para usted es identificarlas. Bien,
ya que: a) Se me acaba el espacio, b) Ya se me antoja
empezar... comienzo. |
La
protagonista es una adolescente, una de los dos hijos que
le quedan a una familia luego de un accidente automovilístico.
Invocando una gran valentía, acompaña a sus
amigos en una atracción mecánica del parque,
convenientemente llamada “Drop Zone”, que consiste
en un anillo de asientos que sube por un poste central, hasta
alcanzar una altura decamétrica y descender en caída
libre, hasta frenar seguramente a unos metros del suelo. Todos
ocupan sus asientos; nadie nota que, por dentro, el mecanismo
de seguridad de un asiento está deteriorado. La chica
se sienta y espera a que el operador la sujete. Este comienza
a hacerlo, pero no asegura por completo el brazo metálico,
y olvida verificar su cinturón de seguridad; está
desabrochado. El anillo de asientos y jóvenes sube;
sus corazones se sincronizan con el golpeteo de las cadenas.
Tras larguísimos segundos los asientos caen, y la protagonista
se desprende de su asiento, volando contra su voluntad y cayendo
a unos metros, sobre el suelo. Los operadores huyen de inmediato;
son detenidos unos días después, uno de ellos
acusado de homicidio culposo. Será sólo este
operador, despistado y pobre, quien pagará con años
de su libertad la vida de la chica.
Ambas historias son trágicas: muestran sin compasión
la muerte que surge de momentos felices. Me despido de usted
con el reto: ¿Cual de ellas sucede en celuloide y cual
en Querétaro?
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Respuesta:
El accidente del juego mecùnico y el operador/chivo expiatorio
son historias totalmente reales y queretanas.
Se enfrenta al filme nipón "Audition" (1999),
obra del genio/maniùtico Takashi Miike. |
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