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Sorpresa, sorpresa,
hay un restaurante en el pueblo que se ha mantenido en las sombras
a pesar de su íntimo ambiente y buena comida. Aunque no
pude encontrar Chamonix en ninguno de nuestros directorios telefónicos
locales, sé (gracias a nuestro mesero) que el restaurante
se llama así en honor a un pueblo a las faldas de los Alpes
Suizos.
Ana Lilia Galindo es la chef y la propietaria del lugar junto
con su marido y su hermana. La Sra. Galindo dijo que siempre le
había gustado cocinar, pero que recibió su capacitación
‘formal’ en escuelas de gastronomía en España.
Para nuestra sorpresa el restaurante ha estado abierto en San
Miguel desde hace tres años, mientras que nosotros pensábamos
que cuando mucho tendría unos seis meses abierto. Fuimos
porque unos amigos nos dijeron que la comida había sido
una agradable sorpresa, a pesar de la apariencia desolada del
establecimiento.
La mejor descripción de la comida que sirven es Euroasiática.
Combinan la cocina europea con platillos tai y vietnamitas y presentan
exóticas combinaciones que titilan en el paladar y sorprenden
el gusto.
Empezamos
ordenando algunas de las opciones de Antipasto: los rollos vietnamitas,
delicados y transparentes rollos de arroz rellenos con vegetales
y servidos como un plato frío acompañados por salsas
de cacahuate, soya y chile. Excepcionales para San Miguel de Allende
y muy por encima del promedio de cualquier ciudad cosmopolita.
Sin embargo el plato sorpresa, que había probado antes
en Bangkok durante los años 60’s… los rollos
de lechuga, hojas de lechuga heladas que habrían de envolver
una deliciosa mezcla caliente de paté de pollo marinado,
combinado con una salsa de cacahuate espesa que resultó
en un contraste explosivo y refrescante de taco frío y
caliente.
Ordenamos dos sopas: una de alcachofas y otra de queso brie. Ambas
excelentes y variadas en su textura. La sopa de alcachofa fue
suave y delicada, pero muy pesada y cremosa. La de queso brie,
a pesar de ser cremosita y delicada, dejaba un gusto arenoso y
un poco amargo, obviamente por la costra del queso que debió
licuarse en la sopa. Exóticas y deliciosas, las sopas también
son un poco pesadas y llenadoras. La mitad de la porción
servida probablemente sería suficiente para el cliente
promedio, si va seguir con un plato fuerte.
Se nos ofrecieron algunos platos fuertes especiales, pero nos
apegamos al menú principal. Pedimos Rosti, un plato sabroso
y delicado compuesto por una cama de papas ralladas con champiñones
finamente rebanados y puntas de filete cubiertas por una salsa
cremosa de vino tinto. El pollo al curry estuvo bien, pero el
curry estaba muy espeso y salado para la mayoría de nosotros.
Ni modo. El filete vietnamita era un bistec muy suave, marinado
en limón, asado y cubierto con ajonjolí y pimienta
negra, sobre una cama de fideos de arroz y lechuga, y acompañado
por una salsa de jitomate, jengibre y aceite de ajonjolí.
Otro plato sorprendente fue la brocheta de pollo, hecha con pollo
marinado a la parrilla sobre una cama de arroz blanco y vegetales
con salsa satay (una salsa de cacahuate muy popular a lo largo
de sureste asiático)… Fue maravishosssso.
Los postres eran una variedad de pies: de manzanas, queso y lima,
todos regulares nada especial. El vino que compartimos fue un
tinto chileno, Casillero del Diablo.
Observaciones:
* El restaurante está abierto de las 13 a las
22 horas de lunes a sábado y cierra los domingos. Entre
semana está virtualmente abandonado a pesar del hecho de
que se encuentra en una de las calles principales que rodean al
Jardín.
* El personal fue amigable, pero al menos uno de nuestros meseros
estaba muy poco capacitado. No tenía idea de los ingredientes
principales que contenían los platos y, partiendo del hecho
de que muchos son extranjeros, tanto para los comensales mexicanos
como para los americanos hubiera sido de gran ayuda ser capaz
de explicar y describir los platos con cierto ‘gusto’.
Tampoco nos ofreció café, té o algún
aperitivo, una falla y una falta de entrenamiento por parte del
lugar.
* El entretenimiento en vivo, lo brindaba un caballero con un
teclado electrónico tocando música placentera y
nada intrusiva. Ambas áreas, interior y exterior, estaban
limpias y cómodas.
* Los precios varían entre: antipastos: $40 – 98,
sopas: $50 – 62, ensaladas $54 - 89, pastas: $80 –
105 y los platos fuertes entre $89 - 170. La carta de vinos presentaba
botellas con precios oscilando entre $300 y 500 pesos.
Sugerencias:
* Inviertan en publicidad y relaciones públicas.
No hay razón para no aparecer en los listados del directorio
telefónico.
* ¡Capaciten a su personal! Tienen un producto excelente,
pero es “extranjero” para muchas personas. Sus meseros
son sus vendedores.
* Háganse una opción más accesible para la
hora del lunch, tengan un menú especial con porciones más
pequeñas a un precio fijo.
* El amor por la cocina no te convierte en un “restaurantero”
exitoso, aprende de los mejores administradores, ve a Tío
Lucas y observa a Max, hay muy pocos como él en el mundo.
No pretendo alejar la atención de “tu casa”,
más bien quisiera seguir disfrutando las opciones de buena
a excelente comida en nuestro pueblo. Yo quiero que sigas aquí
y que tengas éxito.
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