La Jerga Mexico La Jerga Mexico
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No podía pensar con tanto ruido, los autos en la calle, los niños corriendo en los pasillos del edificio y para acabarla de chingar el puto vecino de arriba con su estereo a todo volumen tocando a los Temenacos, me costaba concentrarme, tenía que encontrar una solución, pero el pinche ruido me distraía, algo se me tenía que ocurrir, el pedo es que sólo se me ocurrían pendejadas, ¿cómo jijos de la chingada iba a robar un banco? ¿Cómo putas madres iba a raptar a un Senador de mierda? Pero, de repente, como una premonición, el cristo que colgaba de la pared de la sala del departamento cayó súbitamente, y lo más extraño: cayó de cabeza, parte del madero se rompió y quedó sostenido sólo por la corona de espinas ceñida a la cabeza de Jesús. En ese momento me decidí, esa era la única solución a todos mis pinches problemas, Don Diablo se había manifestado, si le vendía el alma mis broncas se solucionarían, el pedo es que yo no sabía como carajos se le vendía el alma a un Demonio. Lo primero que se me ocurrió fue ir al mercado de la soledad por unas velas negras, tal vez hasta conseguiría un folletito de ritos satánicos, pensé en comprar una gallina para desollarla y ofrecerle su sangre, me puse una gorrita para aplacar los pelos que me cargaba después de una semana sin bañarme, agarré una bolsa como las que usaba mi jefa para ir al mandado y salí en chinga hacía el mercado.
No es fácil trasladarse en mi ciudad si no tienes automóvil, el transporte público es una mierda, mi colonia está apenas a unos 5 kilómetros del centro y sin embargo el recorrido me llevó casi una hora, me sentía desesperado, me asustaba que Satán se arrepintiera, que para cuando regresara a casa el Cristo estuviera nuevamente en su lugar, como si nada hubiera pasado y que por más que lo invocara no recibiera respuesta.

Por fin llegué al lugar, un pequeño cuartito debajo de un puente frente al
mercado, ahí te vendían yerbas para curar todo tipo de males, rosarios, Budas, oraciones a la Santa Muerte y otras cosas por el estilo…por un momento pensé en que en este lugar se encontraba el pase a la felicidad que todo el mundo busca, remedios para el amor, para el desamor, para el cáncer, para la migraña, para el que no se le para el pipí, para adelgazar, para ser más inteligente, más rico, más joven, más culto, en pocas palabras, ahí te quitaban hasta lo pendejo.

Una señora muy amablemente me preguntó que se me ofrecía, yo no me anduve con rodeos, “Quiero venderle mi alma al chamaco”, ella sonrió y me dijo: “Eso le va a salir bastante carito joven, el Diablo es caprichoso y requiere muchas ofrendas”, tomó la bolsa recuerdo de mi visita a San Juan de los Lagos y empezó a meter cosas raras, una cruz negra, un chingo de yerbas, un huevo duro, una pata de conejo, una corona de ajos, un monito negro que se parecía a Memín Pinguín y unas fotos de Marilyn Manson. “¿Cuánto debo?” pregunté, “Nomás DOS MIL PESITOS mi niño”. ¡PUTA MADRE! Casi me cago, si tuviera DOS MIL PESITOS no estaría necesitado de venderle mi alma al Papá de Mr. Bush, “nomás traigo DOSCIENTOS VAROS doñita, bueno, CIENTONOVENTA Y CINCO, porque necesito pagar el camioncito de regreso a mi cantón”; la ruca puso cara de enfado y sacó de la bolsa todo lo que había anteriormente introducido, y con voz fúrica alegó, “¡ah qué chamaco tan baboso, qué manera de hacerle perder el tiempo a una!, pos por sus CIENTONOVENTAYCINCO PESITOS nomás le puedo dar está hojita con un rezo para el Sr. de los Infiernos, no es tan efectivo como todo el amigo kit que le ofrecía, pero es pa’ lo único que le alcanza”. “Ni pedo”, dije. Agarré la hojita y me dirigí de retorno a mi cantera.

Por extraño que parezca encontré un asiento vacío en el camión y tuve oportunidad de leer la oracioncita:
SATÁN SEÑOR DE LOS INFIERNOS
ESCUCHA MI PLEGARIA
SATÁN SEÑOR DE LAS SOMBRAS
LIBERA MIS ATADURAS
SATÁN SEÑOR DEL INFRAMUNDO
LIBERA MIS ATADURAS

Me lleva la chingada, CIENTONOVENTAYCINCOPESOS por 6 PINCHES 6 renglones, esperaba que funcionara, me urgía llegar a mi humilde morada para invocar al Satánico y que me liberara de mis pedos.

Por fin llegué a casa, saqué un gis y me dispuse a dibujar un pentagrama en el piso de la sala, la neta no sabía para qué chingados, pero recordaba haber visto algo así en una película de Pedrito Fernández, ya picado, además del pentagrama dibujé una cruz invertida, un símbolo de anarquía, el rostro de Charly Manson junto al de la tigresa, una suástica hitleriana, el escudo del PRI y varios íconos que me recordaban cosas muy mefistofélicas, todo con el fin de darle confianza al patas de cabra y así se apareciera mas prontito.

Justo cuando me disponía a iniciar la oración, se escuchó una carcajada medio macabrona, provenía del baño, la neta me espanté y salí corriendo del depa, cuando iba a media escalera me arrepentí y regresé, las carcajadas seguían escuchándose, cada vez más fuerte, cada vez más horripilantes; me armé de valor, me apreté los huevitos y me dirigí al water, mientras más me acercaba, más fuertes eran las risotadas, abrí la puerta y casi me voy de nalgas: él estaba ahí, lo peor de todo es que no sólo estaba ahí, estaba cagando el muy cabrón, cagando en mi bañito, lo que sea de cada quien, el puto debe tener buenos hábitos alimenticios por que su caca no apestaba, podía percibir cierto olor a azufre, pero ese era el olor mismo del diablo, no de su caca. La verdad es que la imagen era simpática, hasta el pinche miedo se me quitó, se veía muy chistosa su colilla moviéndose de lado a lado junto a la taza… pero ya no se las hago más larga, el diálogo entre Belcebú y su servidor fue más o menos así:
Diablo: Pasa, no te quedes ahí
Yo: Nel, aquí estoy chido
Diablo: ¿Para que me necesitas?
Yo: ¿Yo?
Diablo: Sí Pendejo, tú.
Yo: ¿Cómo sabes que te necesito?
Diablo: Pues porque soy el Señor y yo todo lo sé.
Yo: ¿Y si ya lo sabes para qué chingados me preguntas?
Diablo: Pues para ver si tienes los huevos de decírmelo de frente.
Yo: Qué cabrón serás, pos la neta es que quiero hacerte una oferta, tengo unos pedos muy gruesos y necesito de tu ayuda, ya pensé en todas las opciones y creo que sólo tú puedes ayudarme.
Diablo: Y, ¿qué es lo que necesitas?
Yo: Pues dinero y si se puede, no estaría mal un poquito de poder.
Diablo: ¿Para qué necesitas el Dinero?
Yo: Para pagar una deuda, la neta es que soy jugador compulsivo y perdí CINCOMIL LANAS jugando a la rayuela y el puto que me ganó ya me amenazó, si no le pago mañana a las 8 de la mañana me va a colgar de mis volovanes.
Diablo: Y, ¿qué ofreces a cambio?
Yo: Pues no tengo mucho, pero sé que tú te dedicas a la COMPRA-VENTA de almas mortales, así que, pues te ofrezco la mía.
Diablo: No sé, ya estoy hasta la madre de sus pinches almitas, la verdad es que ése ya no es negocio.
Yo: Entonces, ¿qué propones?, ¿qué puedo tener que te interese?
Diablo: Dices que eres jugador compulsivo, quizá tú y yo podamos jugar a algo, si tú ganas, te doy los CINCOMILPESOS y hasta te puedo conseguir que te vuelvas diputado o algún trabajo de esos en que ganes dinero sin trabajar.
Yo: ¿Y si pierdo?
Diablo: Nada, simplemente dejaré que los que te quieren chingar te chinguen, eso será suficiente para mí.
Yo: Ya está, que más puedo perder, pero, ¿en que consistirá el juego?
Diablo: Pues algo simple, qué te parece jugarlo en tres volados, el que gane dos de los tres es el chingón.
Yo: Ya rugiste, ¿quién lanza la moneda?
Diablo: Yo lanzo, tú eliges.
Yo: Sale, ÁGUILA
Yo otra vez: ¡Tómela puto!, ahí está, es aguilucha, voy ganando uno a cero
Diablo: El siguiente…
Yo: Otra vez aguilita, en éste te chingo.
Yo de nuevo: PERRA GUANGA MADRE, ora sí me chingaste, pinche sello, culero, pero falta el definitivo, en éste si te la voy a dejar ir.
Diablo: De acuerdo cabrón, ahí va el bueno.
Yo: Águila otra vez.
Yo Feliz: Yabadabaduuuuuuuu, te chingué pinche diablo cabrón, te chingué cabrón, ora cumple puerco, échame la lana y ve moviendo tus influencias pa’ que me la den de diputado.
Diablo: Ni hablar, seré muy hijo de la chingada, pero tengo palabra. Ahí está la lana y preséntate mañana en el Congreso, hoy hago que se muera cualquiera de los hijos de la chingada para que te pongan a ti como suplente, felicidades y nos vemos pronto.
Yo: Pérate cabrón, como te vas así, te doy la revancha pa’ que veas que soy a toda madre, vamos doblando la apuesta.
Diablo: Órale pues wey.


Yo al día
siguiente:
Señorita enfermera, ¿me podría rascar una cuarta abajo del ombligo? con los pinches brazos enyesados no me alcanzo.
Enfermera: Pues se chinga joven, ni que fuera usted diputado pa’ que le ande rascando sus cositas, además el sindicato del seguro me prohíbe tener contactos tan cercanos con los pacientes
Yo: Ándele no sea malita, le apuesto CINCOMIL PESITOS a que no nos cachan, es más le apuesto DIEZ MIL a que le va a gustar...



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