La Jerga Mexico La Jerga Mexico
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El congal se quedó vacío, ‘el pollo’ empezó a recoger mesas y a verme con cara de a-ver-a-qué-horas-te-vas-a-la-chingada-cabrón. Yo no me quería ir, todavía le cabían algunas chelas a mi pancita, pero esa noche mi alcoholizador de cabecera no tenía ánimo de soportarme. Le pedí que me pusiera tres victorias en una bolsa de plástico y emprendí el viaje hacia mi humilde morada. No sé si fue por chupar con popote o el airecito de la salida, pero de repente me sentí medio pedón, tenía la impresión de que los converse se me cambiaban de pata y que el piso se me movía. El Boulevard parecía un cementerio, ni un solo coche, mucho menos algún transeúnte, toda la vía para mí solito. Serían las 2 o 3 de la mañana, no recuerdo bien, pasé por la Plaza del Zapato y el velador me venadeo con su linterna, como Dios me dio a entender le hice una seña obscena y seguí mi camino. Cuando llegué al río de manzanares, la cerveza de la bolsita había desaparecido. Me surgió la duda: ¿me sigo por el Bule o corto por el río? El tramo no era largo pero estaba oscuro como la chingada, además de que tenía la fama de que ahí se juntaba la tremebunda banda de la Marra-nalga-cucha, changos bulímicos ultrapunkumbicos que se dedicaban a chingar gente sin decir agua va; para variar un poco, pudo más mi hueva que cualquiera de mis temores y tomé el atajo. Finalmente se acabó la cerveza y como el pinche marrano que he sido toda la vida, le di tres vueltas al brazo y lancé la bolsa lo más lejos que pude, lo cual por cierto no fue mucho. Grande fue mi sorpresa cuando en lugar de oír el ruido de la bolsa contra los matorrales, lo único que escuché fue un ‘¡OUCH!’. Entre las malvas se apareció un enanito muy cagado, no pasaba de 1.50 mts. De entrada lo confundí con un cuate que más o menos mide lo mismo, pero ya después de verlo bien, me di cuenta de que este enano tenía la piel verdosa y los ojos rojos, al otro wey lo vi en varias ocasiones con los ojos rojos, pero verde nunca, así que definitivamente no era quien yo pensaba. Consideré que lo más adecuado era hacerme pendejo, -cosa que por cierto siempre me ha salido poca madre- y seguir con mi camino, pero cuando intenté avanzar, el pinche mini-toy estaba atravesado a medio camino y amenazaba con no dejarme pasar. Con la educación que me caracteriza le solicité amablemente que se fuera a chingar a su madre y me permitiera continuar mi ruta.
Sin embargo, el hijo del Espectrito Jr. no mostraba intenciones de moverse, así que le di vuelo a mi pata izquierda y le azoté un pinche patadón en sus mini-tanates, provocando que el enanito verde se doblara en dos y soltara más improperios que Niurka y Polo-Polo juntos. El ofendido se abalanzó contra mí con furia, a pesar de su diminuto tamaño no podía quitármelo de encima, el muy hijo de la chingada mordía mis orejas, mi nariz y mis cachetitos de kiko y pa’cabarla de chingar el muy puto me quería meter su dedo índice en mi recto central, cosa que consiguió a medias por que alcancé a fruncir las nalgas, evitando con esto que me hiciera el tacto total, yo de plano en mi desesperación utilicé el siempre útil y maricón recurso de picar los ojos. Sorprendido y medio ciego, el aborto de Tatú me soltó por un momento, situación que aproveché para tomar una varita de nardo que estaba en el piso y, en venganza por la dedeada, se la ensarté con fuerza brutal y despiadada en el meritito culo. Una de dos, o era muy hombre o era quintito, porque pegó un grito desgarrador, se levantó como pedo que quiere decir en chinga, que quiere decir en putiza loca, que quiere decir hecho la chingada y que a su vez quiere decir rapidito, y en el mismo ritmo se dirigió hacia los matorrales de donde originalmente había aparecido. Yo la neta no tenía la mínima intención de averiguar el origen y procedencia del Mascarita Sagrada, así que me puse en dos patas, me medio acomodé una oreja que traía colgando y corrí como loca pendeja hacía mi casita. Antes de abrir la puerta observe pa’todos lados hasta asegurarme de que el chihuahueño no me seguía, ya en el interior me dirigí al baño con el fin de darme una lavadita de jetas, y una rascada de nalga, -que por cierto me ardía con madre- y de entre mis nachitas vi brotar algo parecido a la pus, pero no era pus, sino más bien como sangrita verde, acto seguido, saqué de la alacena una botella de brandy Los Reyes que había sobrevivido a la peda del día anterior y me la eché directo sobre las heridas para desinfectarlas. Una vez aseado y medio ano-sanado me chingué de un hidalgo lo que sobró de la botellita y me tiré en la cama, a pesar del susto, nuevamente pudo más mi huevotota y me quedé dormidito en menos de 2 minutos. Al día siguiente, me levanté como a las 3 de la tarde, sentía que la cabeza me reventaba, prendí la tele y estaba uno de los malísimos noticieros de TV Apesta Bajío. Pensé en cambiar de canal, pero la morrita que daba las notas estaba bien rica y le dejé un ratito. En eso, interrumpieron la transmisión para dar una noticia de último minuto, tres supuestos integrantes de la temida banda Marra-nalga-cucha, habían sido aprehendidos por elementos de la A.F.I. como sospechosos del asesinato de un señor alto y rubio, el cual apareció morido en el cause del río de la Col. Manzanares Se desconocían los generales del difunto, pues no portaba identificación alguna, pero dieron sus señas particulares por si alguien lo reconocía: 1.90 mts. de altura, complexión atlética, cabello quebradito y barba partida, ataviado finamente con un traje de Hugo Boss. El reportero que daba la nota comentó que si se comprobaba la culpabilidad de los sospechosos les podrían dar hasta 30 años de botellón a cada uno, ya que el asesinato se había cometido con premeditación, alevosía y ventaja. Entrevistaron al forense, quien mencionó que el afectado mostraba señas visibles de que había sido brutalmente golpeado en sus partes nobles, ya que sus huevitos estaban más moreteados que ojitos de darketa, pero aseguraba que el golpe mortal lo recibió en el culo, el cual estaba más dilatado que los cambios a la reforma fiscal. Un wey con tipo detectivesco señaló que el arma homicida había sido encontrada cerca del lugar del crimen, una varita con restos fecales, lo que confirmaba que con ese palito le habían destrozado el agujerito al buen mozo. La neta no sabía que pensar, ¿a caso el enanito al que perjudiqué de su tesoro se transformó en Adonis para nos ser descubierto por la NASA? Temí que se descubriera la verdad, que los efectivísimos detectives supieran que los marros-nalgas-cuchas eran inocentes y que el verdadero culpable era yo, que la mano que había desgraciado el inmaculado culo del Gnomo (ahora metamorfoseado en Brad Pitt) era la mía. Me ensimismé, no salí de la casa en 10 días, comí sólo sopas maruchan y bebí únicamente Pascual Boing, siempre con el méndigo temor de que una jauría de judiciales tomaran por asalto mi house o peor aún, que una flotilla de naves interplatanarias se apostara sobre mis aposentos y me abdujera, y ya en el interior de la nave me violaran entre 456 marcianos en venganza por su compañero caído. El caso fue tan sonado que la noticia llegó hasta los programas del defectuoso. Un día en que mi desesperación por no poder salir de mi madriguera era ya casi insoportable, apareció Jaime Maussan con López Dóriga, hablaban del asesinato que yo impunemente había realizado, el quezque teacher comentaba que la polecía había soltado a los sospechosos por falta de pruebas y el orate de Maussan alegaba que se trataba de un crimen alienígena político, que el ahora occiso fue en vida un exiliado del planeta TXIR-ABE, que se encuentra ubicado en la muy muy lejana galaxia de XCHAP-AR-RIT, y que había sido perseguido por miembros de la guardia Republicana del sistema ZT-OPER, y que al sentirse herido de muerte había tomado forma humana para evitar que sus restos fueran utilizados como conejillo de indias. Obviamente, nadie le creyó al barbitas y el caso fue quedando en el olvido de la maltrecha memoria nacional, la cual estaba más al pendiente del video en el que aparecía Carlos Ahumada teniendo sexo oral con Carlos Salinas. Total que, ante la eficiencia de nuestras autoridades y la incredulidad de mi pueblo, soy un hombre libre y soberano, de vez en cuando me entra el remordimiento y pienso en el pobre culito del pigmeo. Eso sí, ya no volteo la vista al cielo ni para escupir y casi todas las noches sueño que una verga de 45 cms. y de color verde me desfigura el figurín. Hace tres meses ya del alienicidio y cada vez siento más cambios raros en mí. Desde ese día no cago igual, alguna maldita y maldecida maldición me echó el muy pendejo y mi colita me arde encabronadamente, de repente se me salen los guanos sin avisar y mis pedos son siete veces mas asquerosos que los de una persona normal. Para acabarla de chingar mi panza, ya de por sí prominente, crece y crece día con día, me dan unos pinches mareos terribles y todo el día tengo antojo de tragar guacamayas con cajeta. ¡Aayyyyy! Perdón, es que sentí una patadita en el bajo vientre. Disculpen que no les siga contando, pero voy al water a vomitar.
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