  El
congal se quedó vacío, ‘el pollo’ empezó
a recoger mesas y a verme con cara de a-ver-a-qué-horas-te-vas-a-la-chingada-cabrón.
Yo no me quería ir, todavía le cabían algunas
chelas a mi pancita, pero esa noche mi alcoholizador de cabecera
no tenía ánimo de soportarme. Le pedí que me
pusiera tres victorias en una bolsa de plástico y emprendí
el viaje hacia mi humilde morada. No sé si fue por chupar
con popote o el airecito de la salida, pero de repente me sentí
medio pedón, tenía la impresión de que los
converse se me cambiaban de pata y que el piso se me movía.
El Boulevard parecía un cementerio, ni un solo coche, mucho
menos algún transeúnte, toda la vía para mí
solito. Serían las 2 o 3 de la mañana, no recuerdo
bien, pasé por la Plaza del Zapato y el velador me venadeo
con su linterna, como Dios me dio a entender le hice una seña
obscena y seguí mi camino. Cuando llegué al río
de manzanares, la cerveza de la bolsita había desaparecido.
Me surgió la duda: ¿me sigo por el Bule o corto por
el río? El tramo no era largo pero estaba oscuro como la
chingada, además de que tenía la fama de que ahí
se juntaba la tremebunda banda de la Marra-nalga-cucha, changos
bulímicos ultrapunkumbicos que se dedicaban a chingar gente
sin decir agua va; para variar un poco, pudo más mi hueva
que cualquiera de mis temores y tomé el atajo. Finalmente
se acabó la cerveza y como el pinche marrano que he sido
toda la vida, le di tres vueltas al brazo y lancé la bolsa
lo más lejos que pude, lo cual por cierto no fue mucho. Grande
fue mi sorpresa cuando en lugar de oír el ruido de la bolsa
contra los matorrales, lo único que escuché fue un
‘¡OUCH!’. Entre las malvas se
apareció un enanito muy cagado, no pasaba de 1.50 mts. De
entrada lo confundí con un cuate que más o menos mide
lo mismo, pero ya después de verlo bien, me di cuenta de
que este enano tenía la piel verdosa y los ojos rojos, al
otro wey lo vi en varias ocasiones con los ojos rojos, pero verde
nunca, así que definitivamente no era quien yo pensaba. Consideré
que lo más adecuado era hacerme pendejo, -cosa que por cierto
siempre me ha salido poca madre- y seguir con mi camino, pero cuando
intenté avanzar, el pinche mini-toy estaba atravesado a medio
camino y amenazaba con no dejarme pasar. Con la educación
que me caracteriza le solicité amablemente que se fuera a
chingar a su madre y me permitiera continuar mi ruta.
Sin embargo, el hijo del Espectrito Jr. no mostraba intenciones
de moverse, así que le di vuelo a mi pata izquierda y le
azoté un pinche patadón en sus mini-tanates, provocando
que el enanito verde se doblara en dos y soltara más improperios
que Niurka y Polo-Polo juntos. El ofendido se abalanzó contra
mí con furia, a pesar de su diminuto tamaño no podía
quitármelo de encima, el muy hijo de la chingada mordía
mis orejas, mi nariz y mis cachetitos de kiko y pa’cabarla
de chingar el muy puto me quería meter su dedo índice
en mi recto central, cosa que consiguió a medias por que
alcancé a fruncir las nalgas, evitando con esto que me hiciera
el tacto total, yo de plano en mi desesperación utilicé
el siempre útil y maricón recurso de picar los ojos.
Sorprendido y medio ciego, el aborto de Tatú me soltó
por un momento, situación que aproveché para tomar
una varita de nardo que estaba en el piso y, en venganza por la
dedeada, se la ensarté con fuerza brutal y despiadada en
el meritito culo. Una de dos, o era muy hombre o era quintito, porque
pegó un grito desgarrador, se levantó como pedo que
quiere decir en chinga, que quiere decir en putiza loca, que quiere
decir hecho la chingada y que a su vez quiere decir rapidito, y
en el mismo ritmo se dirigió hacia los matorrales de donde
originalmente había aparecido. Yo la neta no tenía
la mínima intención de averiguar el origen y procedencia
del Mascarita Sagrada, así que me puse en dos patas, me medio
acomodé una oreja que traía colgando y corrí
como loca pendeja hacía mi casita. Antes de abrir la puerta
observe pa’todos lados hasta asegurarme de que el chihuahueño
no me seguía, ya en el interior me dirigí al baño
con el fin de darme una lavadita de jetas, y una rascada de nalga,
-que por cierto me ardía con madre- y de entre mis nachitas
vi brotar algo parecido a la pus, pero no era pus, sino más
bien como sangrita verde, acto seguido, saqué de la alacena
una botella de brandy Los Reyes que había sobrevivido a la
peda del día anterior y me la eché directo sobre las
heridas para desinfectarlas. Una vez aseado y medio ano-sanado me
chingué de un hidalgo lo que sobró de la botellita
y me tiré en la cama, a pesar del susto, nuevamente pudo
más mi huevotota y me quedé dormidito en menos de
2 minutos. Al día siguiente, me levanté como a las
3 de la tarde, sentía que la cabeza me reventaba, prendí
la tele y estaba uno de los malísimos noticieros de TV Apesta
Bajío. Pensé en cambiar de canal, pero la morrita
que daba las notas estaba bien rica y le dejé un ratito.
En eso, interrumpieron la transmisión para dar una noticia
de último minuto, tres supuestos integrantes de la temida
banda Marra-nalga-cucha, habían sido aprehendidos por elementos
de la A.F.I. como sospechosos del asesinato de un señor alto
y rubio, el cual apareció morido en el cause del río
de la Col. Manzanares Se desconocían los generales del difunto,
pues no portaba identificación alguna, pero dieron sus señas
particulares por si alguien lo reconocía: 1.90 mts. de altura,
complexión atlética, cabello quebradito y barba partida,
ataviado finamente con un traje de Hugo Boss. El reportero que daba
la nota comentó que si se comprobaba la culpabilidad de los
sospechosos les podrían dar hasta 30 años de botellón
a cada uno, ya que el asesinato se había cometido con premeditación,
alevosía y ventaja. Entrevistaron al forense, quien mencionó
que el afectado mostraba señas visibles de que había
sido brutalmente golpeado en sus partes nobles, ya que sus huevitos
estaban más moreteados que ojitos de darketa, pero aseguraba
que el golpe mortal lo recibió en el culo, el cual estaba
más dilatado que los cambios a la reforma fiscal. Un wey
con tipo detectivesco señaló que el arma homicida
había sido encontrada cerca del lugar del crimen, una varita
con restos fecales, lo que confirmaba que con ese palito le habían
destrozado el agujerito al buen mozo. La neta no sabía que
pensar, ¿a caso el enanito al que perjudiqué de su
tesoro se transformó en Adonis para nos ser descubierto por
la NASA? Temí que se descubriera la verdad, que los efectivísimos
detectives supieran que los marros-nalgas-cuchas eran inocentes
y que el verdadero culpable era yo, que la mano que había
desgraciado el inmaculado culo del Gnomo (ahora metamorfoseado en
Brad Pitt) era la mía. Me ensimismé, no salí
de la casa en 10 días, comí sólo sopas maruchan
y bebí únicamente Pascual Boing, siempre con el méndigo
temor de que una jauría de judiciales tomaran por asalto
mi house o peor aún, que una flotilla de naves interplatanarias
se apostara sobre mis aposentos y me abdujera, y ya en el interior
de la nave me violaran entre 456 marcianos en venganza por su compañero
caído. El caso fue tan sonado que la noticia llegó
hasta los programas del defectuoso. Un día en que mi desesperación
por no poder salir de mi madriguera era ya casi insoportable, apareció
Jaime Maussan con López Dóriga, hablaban del asesinato
que yo impunemente había realizado, el quezque teacher comentaba
que la polecía había soltado a los sospechosos por
falta de pruebas y el orate de Maussan alegaba que se trataba de
un crimen alienígena político, que el ahora occiso
fue en vida un exiliado del planeta TXIR-ABE, que se encuentra ubicado
en la muy muy lejana galaxia de XCHAP-AR-RIT, y que había
sido perseguido por miembros de la guardia Republicana del sistema
ZT-OPER, y que al sentirse herido de muerte había tomado
forma humana para evitar que sus restos fueran utilizados como conejillo
de indias. Obviamente, nadie le creyó al barbitas y el caso
fue quedando en el olvido de la maltrecha memoria nacional, la cual
estaba más al pendiente del video en el que aparecía
Carlos Ahumada teniendo sexo oral con Carlos Salinas. Total que,
ante la eficiencia de nuestras autoridades y la incredulidad de
mi pueblo, soy un hombre libre y soberano, de vez en cuando me entra
el remordimiento y pienso en el pobre culito del pigmeo. Eso sí,
ya no volteo la vista al cielo ni para escupir y casi todas las
noches sueño que una verga de 45 cms. y de color verde me
desfigura el figurín. Hace tres meses ya del alienicidio
y cada vez siento más cambios raros en mí. Desde ese
día no cago igual, alguna maldita y maldecida maldición
me echó el muy pendejo y mi colita me arde encabronadamente,
de repente se me salen los guanos sin avisar y mis pedos son siete
veces mas asquerosos que los de una persona normal. Para acabarla
de chingar mi panza, ya de por sí prominente, crece y crece
día con día, me dan unos pinches mareos terribles
y todo el día tengo antojo de tragar guacamayas con cajeta.
¡Aayyyyy! Perdón, es que sentí una patadita
en el bajo vientre. Disculpen que no les siga contando, pero voy
al water a vomitar. |
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