Tesoro
de la Red/Web Antics
with Otto Reimer
(Espanol)
Cuando una persona vive en la ciudad de Nueva York, siempre sabe
que en el Barrio Chino, se podría comprar hasta sueños.
Si no es que ya hasta hicieron la copia de los mismísimos
sueños, por un dólar con cincuenta centavos y una
cubeta de pollo, gustosamente lo harán realidad. Esta cualidad
también se encuentra en cualquier tianguis mexicano. Su velocidad
para hacerlo es sorprendente hasta para un tipo acostumbrado a comprar
DVDs en las banquetas de Brooklyn, reconocido por su excelente servicio.
Pero nadie le llega a los chinos en su piratería.
Para ponerlo en frases amables, la creencia de que cualquier concepto
debe ser comunal es la carta fuerte de China. También la
incomparable fuerza laboral que ellos pueden poner en un proyecto,
decide la suerte de los nichos de mercado elegidos, pero lo menos
que pueden hacer es un pequeño estudio de mercado para seleccionar
el nombre de la maldita copia. Obviamente ellos pasan semanas, o
tal vez meses, haciendo réplicas exactas de los diseños
de esos carros y alrededor de diez minutos en los nombres.

Chequen las fotografías y más en www.paultan.org.
Aquí se encuentran algunas de las mejores selecciones de
sus notas sobre piratas chinos:
“Ni siquiera había pasado un año del lanzamiento
del Spark, cuando la Shanghai Automotive Industry Corp presentó
un modelo llamado Chery QQ que lucía sospechosa y asombrosamente
similar. ¿Qué pedo? Chevy=Chery... ¡Idiotas!
Uno de los voceros de GM dijo: ‘De no ser por las etiquetas
de los nombres en los carros, no podrían diferenciarlos.
Es tal la réplica que puedes quitarle una puerta al Chevy
Spark y le queda al QQ –y queda tan bien que sella perfectamente
con el marco’ ”.
Más carros y comentarios en: http://paultan.org/archives/2004/12/05/china-pirates/
(English) When a person lives in New York City, one thing
you always knew was that in China Town, you could even buy dreams.
If they had not already made the knock-off of the dream themselves,
they would gladly do it for a buck-fifty and a bucket of chicken.
This talent can also be seen in any Mexican Tianguis. The speed
of which is amazing even for a guy who used to buy DVDs off the
streets of Brooklyn, known for its excellent service. But no one
can touch the Chinese in their bootlegging.
To put it politely, the belief that any concept should be communal
is China’s strong card here. Also, the sheer manpower they
can throw behind a project spells doom for their chosen niche markets,
but the least they could do is a little market research study when
it comes to naming the suckers. They obviously spent weeks, or perhaps
even months, making exact copies of the designs of these cars, and
about ten minutes on the names.

Check out the photos and more at www.paultan.org.
Here’s some choice cuts from his China Pirates post:
“But not even a year after the Spark was introduced, Shanghai
Automotive Industry Corp released a model that looked suspiciously
strikingly similar called the Chery QQ. WTF? Chevy = Chery…Idiots!
A GM spokesperson said: ‘If you didn’t have the name
tags on the car, you couldn’t tell them apart. It’s
such a knockoff that you can pull a door off of the Chevy Spark
and it fits on the QQ - and it fits so well that the seals on the
door hold.’”
More cars and commentary at: http://paultan.org/archives/2004/12/05/china-pirates/ |
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