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Confieso
que soy fan de las transgresiones morales, religiosas y políticas.
Cualquier personaje que levante la voz (o algo más)
contra grupos conservadores y ortodoxos cuenta con mi inmediata
y prejuiciosa aprobación. Les comparto ahora dos películas
que relatan las andanzas de modernos quijotes de la indecencia.
¡Hurra! |
Existen las revistas porno,
circulando en las sombras, y las revistas “sofisticadas”
para adultos. Sólo declarándose una revista
seria, de contenido, y siendo discretos con los desnudos,
la buena sociedad permite que exista. Y entonces entra a escena
Larry. Dueño de clubes nocturnos, decide hacer explotar
su revista pornográfica. Pero, ¿cómo
distribuirse al aire libre sin causar un
terremoto? Larry lo piensa, lo considera… y decide:
¡A sacudir la tierra! Lanza su revista y presiona para
distribuirla, con el orgulloso nombre de revista pornográfica,
chistes subidos de tono y fotografías explícitas.
Hordas de reporteros, políticos, líderes religiosos
y una inflamada opinión pública le censuran.
Larry, acompañado por su a veces amorosa y a veces
insoportable esposa drogadicta, hace giras en los que defiende
su derecho a la libre expresión y denuncia a la hipocresía
y doble moral de sus atacantes, que aprueban guerras y premian
las fotos de asesinatos, mientras que esconden fotos “de
amor”. En una campaña, proyecta crueles imágenes
bélicas mientras pregunta: “Háganse esta
pregunta: ¿qué es más obsceno, el sexo
o la guerra?” Una tarde le asalta un asesino y dejándole
en silla de ruedas. Aún así, el pervertido y
vulgar hombre, convertido en héroe de la película,
continúa defendiendo su revista, mientras lucha por
sobrevivir la relación con su excéntrica esposa.
Una película a veces tramposamente idealizada, bien
actuada y con varias apariciones especiales, sobre nuestro
derecho a ganar dinero lúbrica y honestamente. |
La nación está cambiando.
Hay nuevo presidente y todas las sillas estrenan ansiosos
gobernantes. Las campañas políticas bullen y
saturan el aire de promesas. En un pasillo, parado solo y
con mirada escrutadora, se encuentra Frank, recientemente
electo como diputado. Puede ver, a través de las fanfarrias
y sonrisas, la hipocresía y doble moral que inundan
todo. “Nada ha cambiado, si alguien no muestra la verdad”,
dice, y decide convertirse en el Mesías del cinismo.
El día siguiente sale a recorrer la s calles en busca
de burdeles, salones de desnudismo, bares y lugares de juego…
y se convierte en su cliente. Frecuenta con alegría
los centros de table dance y se deja ver saliendo borracho
de los centros nocturnos. Su partido durante una asamblea,
muy conservador, se escandaliza cuando él deja de votar
contra el aborto y después a favor de la unión
homosexual. Esa misma noche, acude a una entrevista de radio
completamente borracho. Su imagen comienza a invadir los diarios
y la televisión. Creciendo en fama y masa corporal,
Frank decide hacerse público de más y posa desnudo
para una revista local. Su partido lo castigó, y él,
saltando de alegría, fue a ver y aprobar películas
anticlericales. Fue invitado a entregar premios sobre libertad
de prensa, donde lo fotografiaron entregando una rosa a una
reportera… con la boca. Entonces su destino cae sobre
él, se le retiran todos los derechos y pierde su puesto
y membresía política. Las últimas escenas
muestran al mártir del escándalo presumiendo
sus múltiples ofertas de trabajo en la política…
y a todos los partidos desmintiéndolas. Como no llorar
con tal final rematando una lluvia de imágenes desquiciantes.
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| Respuestas:
Hice trampa, y bauticé a Francisco Solís Peón,
ex diputado por el DF del PAN (sí, del PAN) en 2003
“Frank”. Ya cuenta con mejores apodos, como “Pancho
Cachondo” y “El diputable” –diputeibol-
. No me inventé nada, fuera de lo del pasillo, lo juro.
“Larry” es Larry Flynt, dueño de la revista
Hustler. Su semibiografía, “The People vs Larry
Flynt” es dirigida por Milos Forman y protagonizada
estupendamente por Woody Harrelson y Courtney Love. |
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