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La Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbudas.
Inauguración: 18 de junio; Casa Refugio Citlaltépetl. México, D. F. 18:hrs
Por Amaranta Caballero Prado

I

MASTIC HIDROSOLUBLE*

— No inhales. El olor es un poco fuerte.
— Aaaah…
— No inhales.

Presioné los mechones de pelo sintético sobre la barbilla y el labio superior. Ellas hacían gestos debido al picor en la nariz, no precisamente de los vellos sintéticos que se adherían, sino al fuerte olor químico de la goma blanca. Una de ellas enrojeció y los ojos le empezaron a llorar bastante. Exceptuando a una con quien en otra ocasión había cruzado algunas palabras y un baile a medias, yo no conocía a ninguna de las mujeres que se acercaron para que las barbara esa noche. Sin embargo, mis yemas presionando el pelo artificial sobre sus rostros trabajaban como si aquellas mandíbulas, mejillas y labios superiores fueran arcilla moldeable donde el nacimiento del vello tuviera desde siempre un lugar –imprevisible– pero al fin, lugar. Y donde mis manos, dedos, yemas encontraran, indómitos, precisos, la conexión capilar bajo la primera capa de piel suave.

II

LAS CONDESAS
Vizania y yo bajamos del carro una calle frente a la casa donde se llevaría a cabo la inauguración de La Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbudas. La tarde había caído y los árboles de esa colonia esperaban ver pasar seguramente a alguna Condesa. No hubo tal. Pero esos árboles al igual que las personas que caminaban sobre las banquetas vieron pasar una tras otra, con paso firme y desinhibido a la veintena de mujeres barbonas. Envueltas varias de ellas en sedas coloridas, frescas, transparentes. Ropas con olanes y zapatillas casi todas aguja. Cabelleras perfumadas y manos femeninas acariciando gozosas los bigotes y las barbas que a cada una le enmarcaban, esa tarde, las miradas delineadas con rimmel y sombras.

—Pssst…pssst
—Pssst…pssst…mamacitas…pssst…pssst

Dijeron un trío de hombres que se encontraba sobre la banqueta arreglando un carro. Nosotras, sonriendo, acariciamos nuestras barbas. Guiño.

III

LA EXPOSICIÓN
Dentro de la casa, sobre la escalinata en “L” los rostros vellísimos colocados con perfecta medida. Dentro de las salas los rostros vellísimos, profesionales, enmarcados y observadores. Cada una de las Mujeres Barbonas desde su sitio sabía que la gente ajena y lampiña se asomaría a verlas. La incredulidad era un punto a parte. La escena, como obra de teatro se realizó afuera. Los textos, como los vellos y vellas, por todas partes. La imagen en video transmitiendo a una mujer barbada, sentada en el metro de Madrid y caminando oronda entre la gente: No tengo un pelo de tonta. Hermosa espalda.

Un hombre con la mitad de la barba en azul observaba la escena.
La mitad. La barba. El vello. La pregunta: ¿Y si una mujer se pone barba, oculta su verdadero rostro?

Yo, dartagñánica. Con bigotes dalinescos y mirada horizontal. Realmente guapo, esplendorosa. Neo Gioconda Velli. Duchampiana. Barbando a mujer embarazada:

— Esto lo sabrá tu hijo. Dijo el padre.
— Pero por supuesto. Riendo contestó la madre.
— Pónme un poco más de vello sobre la barba. Ella me dijo.

* Mastic: Es un pegamento para postizos totalmente incoloro. Se puede aplicar para barbas, postizos de cabeza y cejas. No se debe aplicar para el pelo natural. También existe hidrosoluble que se retira con agua y se puede utilizar para tapar cejas y pelo.

18 de junio de 2005
México, D.F.


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