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Mucha gente con frecuencia pregunta qué nos inspira a crear algunos de nuestros ejemplares. Mientras podría parecer que pasamos muchos meses investigando cuidadosamente cada artículo, estarían sorprendidos de enterarse que la verdad es casi completamente lo contrario. Pensamos que podríamos aprovechar esta oportunidad para mostrarles lo que pasa tras bambalinas en:

El nacimiento de una Jerga

La Jerga es una publicación mensual, a pesar de que hemos estado amenazando con que sea quincenal desde el principio. Como todos los colaboradores de La Jerga (incluyendo a sus creadores) están sólo de tiempo parcial, entre empleos de tiempo completo para llevar el pan a las mesas de sus familias y vestido a sus hijos, estamos en un riguroso calendario de 4 semanas de producción, el cual usualmente consta de:

Semana 1: (también conocida como investigación) todavía electrizados por nuestro último súper estreno el mes anterior, debemos aclarar nuestras cabezas antes de las siguientes semanas de intenso desarrollo y pesada producción. Para aligerar estas presiones de la vida moderna, nos abandonamos a alguna clase de actividad recreativa, quizá una feria estatal, o tal vez un concierto en otra ciudad. Usualmente cualquier excusa que implique salir de San Miguel. Esto también puede ser un evento de fin de semana (como un festival medieval o de queso y vino), una fenomenal ocurrencia de única ocasión o la oportunidad de encontrarnos con una interesante personalidad. Es en este momento cuando realizamos entrevistas, colectamos informa-ción y comenzamos a planear meticulosamente los contenidos de la siguiente edición. Par-tiendo de que La Jerga es una publicación GRATUITA que debe vender publicidad para poder cubrir sus gastos de producción, establecemos metas de ventas para proyectar cuántas páginas tendrá cada nuevo ejemplar y cuántos ejemplares serán impresos.


Semana 2: (también conocida como desarrollo/producción) Teniendo acumulada toda esta información en bruto, es tarea del editor ensamblarla en un formato con cierta coherencia, antes de comenzar la producción. Como sea, nada ocurre hasta que el editor mueve su culito y se sienta con Keith Keller, nuestro colaborador más antigüo (y puntual). Keith está casi ciego. El acostumbraba escribir a mano TODO EN MAYÚSCULAS sus composiciones de 12 a 36 páginas en hojas amarillas de renglones anchos para que yo lo transcribiera. Ahora usa su procesador de palabras para telegrafiarme artículos que me manda a través de la red global. Keith ha recorrido un largo camino y estamos muy orgullosos de él.

Ahora es tiempo de que el diseñador comience a rogar por los contenidos. De todas maneras el diseñador conoce todo bastante bien, y sabe que pasará una fría semana en el infierno antes de que vea cualquiera de estos textos. (je, je) El editor amontona colaboraciones, horas de entrevistas grabadas; trata de echar un vistazo a los documentos garabateados y las servilletas rayoneadas en la oscuridad de los bares, clubes nocturnos y penumbrosos baños; investiga en Internet, revisa sus e-mails y examina sus notas. Como 5 días después, el diseñador amablemente vuelve a pedir los textos. “¡Sorry carnal, todavía no hay nada!”

Una vez que las historias han sido escritas, todavía tienen que ser checadas y luego traducidas por la editora en español Viridiana (siempre cuando no esté en huelga) quien entonces revisa la traducción con el editor, verifican la fidelidad, sólo para volver a hacer la lectura de prueba. Hasta que esta etapa concluye, el diseñador podrá tener sus textos (si se porta bien).

Cuando los artículos finalmente salen del departamento editorial, el equipo de producción salta a la acción. Los aspectos técnicos de nuestro proceso pueden ser resumidos agradablemente por los principios del diseño Bauhaus. Cada parte conforma el todo, pero deben poder entenderse por sí solas. Pero la parte más importante del concepto es saber cuándo decir a la chingada y sólo dejar fluir la mierda.

Tenemos un amplio stock de fotografías selectas –llamado imágenes de Google. Pero valga asegurarles que, nunca es nada más copiado y pegado. Cada imagen vive una metamorfosis en Adobe Photoshop para convertirse en algo gracioso, trágicamente triste o completamente inapropiado.

La mayor parte del trabajo de arte es dibujado a mano y escaneado, también pasa por el proceso de Photoshop antes de ser colocado en Adobe InDesign, que es como el Word pero con esteroides y hasta los torpes del departamento editorial pueden usar nuestras herramientas futuristas. Es como ver al trabajador milagroso.

Cuando la historia de portada ya ha sido elegida, es el turno de Paul Sparx en San Antonio de hacer varias pruebas. La mayor parte de lo que envía, los pondría a gritar de locura en la noche. Algunas veces decidimos, en beneficio de nuestro público, poner una foto en la portada si el reportaje lo requiere. Pero Paul siempre es nuestra primera opción sólo por ver qué clase de salvajada de mierda nos va a enviar.

Ruth es una gran parte del equipo de producción. No sólo vende y diseña nuestros amplios anuncios de Guanajuato, ella maqueta la mayoría de las historias de Guanajuato rompiendo la monotonía de mis patrones. Y no tengo que hacerlo yo, lo cual realmente disfruto.

El equipo de producción frecuentemente se revela, escribiendo y diseñando piezas completas del periódico, rodeando al departamento editorial. Es cuando el periódico se encuentra en su máxima eficiencia. Esta rivalidad es tan clásica como la lucha doméstica entre meseros y cocina en los restaurantes. Excepto en producción, nosotros sabemos que justo atrás del representante publicitario, nada ocurriría sin la habilidad de nuestras manos. [Nota del editor: cuando me fui el fin de semana pasado, el edición no había sido empezada. Cuando regresé, seguía todavía sin haberse comenzado.]

La última y gloriosa parte del ciclo de producción es cuando subimos la versión impresa en línea a www.lajerga.com En el segundo que el último archivo está subido, empiezo a preguntarle de nuevo al editor “¿Dónde están esos textos? ¿Cuándo voy a tener los artículos? ¿Sí te das cuenta de que son las 4 a.m. verdad? ¿Verdad?” Y el ballet cósmico continúa…

Semana 3: (también conocida como distribución) No hay mejor manera de despertase en la mañana, que el ruidoso sonido de la música ranchera proveniente de la camioneta del señor que nos entrega el periódico, mientras va llegando a nuestra casa y baja esos paquetes de alegría en nuestra entrada. Esta es la segunda mejor semana de La Jerga (seguida sólo por la semana #4). Nada puede describir el levantón natural que viene con publicar y distribuir miles de copias de tu propia porquería. Literalmente vamos rebotando de ciudad en ciudad, de local en local, de cabeza en cabeza, orgullosamente lucimos nuestros ejemplares, listos para arrancar los frutos de nuestra ardua labor.


Semana 4: (también conocida como la intensa rascada de huevos) No hemos dormido en 5 días. Pasamos las dos últimas noches chupando pesado. ¿Y ustedes esperan que hagamos algo de trabajo? ¡Váyanse a la chingada! Por el contrario, pasamos esta semana mayormente en la cama o en el sofá, viendo COSMO con Don Papi Chulo. Ésta es la siempre importantísima “etapa de descompresión” para LJ, donde disfrutamos sentarnos en nuestros laureles antes de que el círculo vicioso comience nuevamente. Algunas veces, esta semana se convierte en tres, dejándonos sólo una semana para completar lo antes mencionado – ¡como en este ejemplar!


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