Ya que Hollywood y la mercadotecnia gringa me incitan, he
decidido llenar mi normalmente paradisíaca cabeza de
espantos y fantasmagoría. Y como soy tan generoso,
embarraré sus amables ojos, lector, de dos historias
de terror. Como siempre, le reto a que distinga cuál
es película y cuál es real: |
No había nadie
cuando el comandante de policía entró a investigar
en la vieja casa rural. Algo olía extraño en
la oscura cocina. Al toparse con algo colgado, alumbró
con su lámpara el cadáver decapitado y destripado
de una mujer adulta, colgando pies arriba del techo. Su cabeza
estaba guardada en una bolsa, con clavos y una manija para
ser colgada como trofeo. La casa estaba decorada con objetos
hechos
de o que incluían partes humanas. Un cinturón
con pezones incrustados, un plato de sopa hecho con un cráneo,
cortinas de piel humana, cortineros con labios de mujer y
un “traje-torso”, con senos y genitales femeninos
en sus respectivos lugares. El dueño, Edward, de 51
años, fue arrestado y pronto confesó que mató
a dos mujeres, pero que todo lo demás provenía
de cadáveres que despojaba en el cementerio local.
A su edad, Edward era virgen. Su padre era un fracasado alcohólico
y su madre una fanática religiosa que le inculcaba
a diario que el mundo entero era su boleto al infierno, especialmente
las mujeres livianas, que eran todas. Ed era tímido
y afeminado, y veneraba a su poderosa madre. Nunca pudo tener
amigos ni novia mientras ella vivía. Con el auxilio
de un viejo amigo, saqueó ocho tumbas y mutiló
cadáveres. Cuando su amigo se mudó, tuvo que
buscar una alternativa. Mató a dos mujeres con una
pistola y las llevó a su casa para continuar su decorado.
Murió en el manicomio tiempo después de que
el pueblo incendiara su casa. Fue enterrado cerca de la tumba
de su madre… un tiempo. Una oscura noche, alguien del
pueblo vandalizó su tumba, sin ser perseguido. Quién
lo diría.
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Aileen llegó y se fue de la vida
sin amor. Su última carta fue a la Suprema Corte, pidiendo
ser ejecutada, pues “… odio seriamente la vida
humana y mataría de nuevo.” Afortunadamente no
conoció a su padre, un violento pedófilo que
se ahorcó en la cárcel, mientras su madre adolescente
la abandonaba. Su abuelo abusaba sexualmente de ella y su
abuela, la castigaba duramente a la menor provocación.
A los 14 años, sostuvo unos días a su primer
bebé, antes de que lo adoptaran.
Cuando sus abuelos y hermano murieron, ella se mudó
de la escuela a un burdel. Tuvo un esposo viejo y millonario
que, golpeado y avergonzado por ella, se arrepintió
en poco tiempo. Harta de su vida, conoció a Tyria en
un bar lesbiano, y se hicieron pareja. Cuando el incendio
de su relación se volvía brasas, sólo
pensó en prostituírse mucho más para
mantenerla a su lado con dinero. Pero la vida también
le había negado la belleza, y la pareja sólo
podía sobrevivir de motel en motel. Una noche, camino
a una fiesta uno de sus clientes la violó cruelmente,
con el odio que toda su vida le había metido, ella
estalló con tres disparos de la pistola del atacante.
Liberada de su monstruo, no quiso evitar convertirse en uno:
pronto mató otro para quitarle el dinero. La emoción
escaló y, convencida de que cualquier hombre era un
violador potencial, se subió al vehículo de
cinco futuros “clientes” y los asesinó
a tiros, antes o alrededor del sexo. El amor la abandonó
para siempre cuando Tyria la entregó con engaños
a la policía. Confesó haber matado a 7 hombres
y tenido en cama a 250 mil, despidió a sus abogados
y gritaba obscenidades en la corte. Cansada y furiosa, le
deseó sodomía a las esposas de sus jueces, durante
su emotiva y muy esperada condena. Casí bailaba en
camino a su última inyección.
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| Respuestas:
Si usted pensó que Edward era película, falló.
Si dijo Aileen, también. Hice trampa esta vez, pues
ambas historias son ciertas y conocidas. Pero ambas han engendrado
películas: Ed Gein (capturado en 1957) inspiró
“Psicosis”, “The Texas Chain Saw Massacre”
y “El Silencio de los Inocentes”. De Aileen Wuornos
(1991) se han hecho varios documentales y la genial “Monster”,
con Charlize Theron. |
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