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Merry Christmas!
Después de pensar que podía hacer algo positivo, me resulta mal todo, trabajando en un lugar que en vez de prosperar terminas peor que nunca. A veces no me la creo de como es posible que me meta en tantos pedos. Renuncio a mi trabajo cuando al otro día tenía que pagar la renta de mi departamento. ¿Creen qué estupidez? En vez de aprovechar mínimo pa’ sacar la lana pa’ pagar, me hago el digno y renuncio en plena temporada baja.

Al final, le debo a medio San Miguel. Pero también me debe medio San Miguel. Pero aquí estoy en reven como si fuera un popis. Y no me rajo por que sé algo por ahí no me va a dejar abajo. Se acerca navidad y qué hueva me da tanta hipocresía que recibes de medio mundo. Pero lo peor es que te involucran en el consumo total, porque al final por muy jodido que estás no te vas a quedar atrás. Y mínimo un guajolote flaco te lo vas a tragar.

Me acuerdo de una navidad bastante jodida que me avente en el Cuzco, Perú. Conocí unos indios súper buena onda que me invitaron a una ceremonia de yopo. (Viandas del Amazonas, para los que no saben...) Y la neta que chido viaje, nunca había experimentado tan buen viaje en mi vida, ¡guau! Me hicieron sentir que no hay pedo y que la vida es chida. Así que después de una semana de aquella experiencia ya me sentí curado como Superman, yo y un súperbrother de mi pueblo con el que yo andaba rolando. Ya íbamos pa seis meses en aquel país de los Andes. Así que entre banda que conoces y gente de todo tipo en el Cuzco, la banda te vende yopo como si fueran tortillas. Y claro después de aquel viaje tan chido le compramos a un maje una bolsa de yopo y allí estamos los dos estúpidos metiéndonoslo en la peda.

¡Puta! De lo que me acuerdo es que llega un pichiruche y me dice todo alarmado, “¡Mexicano! Ve a ver a tu amigo que esta afuera de la catedral diciendo herejías.” Puta, yo hasta mi madre con toda la regañada posible que me estaba dando el yopo, corro a buscarlo y lo encuentro en las gradas de una iglesia rezándole a una toalla. Llego y me ve y inmediatamente me dice: “Cristo esta adentro de la toalla.”

Yo hasta mi madre no lo quise contradecir, y ni si quiera me atrevía mirar, por temor a que fuera cierto. Así que lo que hice fue decirle una sarta de mentiras de que querían hablar unas personas súper importantes con nosotros y que se trajera la toalla. Yo para ese entonces sentía que todo mundo se nos quedaba viendo y que en cualquier momento nos iban a linchar por decir tantas pendejadas. (Son católicos extremos) Y este wey con que Cristo estaba en su toalla y si no salía se iba a enojar con él. Pues ya te imaginarás— ¡qué mal viaje!

Oía el murmullo de toda la gente o al menos eso creía, hablándole a mi compa como si fuera un niño. Porque tampoco le iba decir “¡ya déjate de mamadas, estamos hasta la madre y no hay nada en tu puta toalla!” Y por su puesto que estábamos en un mal viaje por tomar yopo en el lugar equivocado y que creímos que por haber tenido un buen viaje primero lo íbamos a tener siempre. Pero es que de verdad debes saber con quien, donde y cuando.

Después que discutir con él como una hora para tratarlo de llevar al hostal, pasa un señor todo elegante como de unos sesenta años y nos oye y nos dice, “¡Puta! ¡Son Mexicanos!” El señor también era paisano del mero Sinaloa y el único que nos dice es “¿cómo chingados llegaron aquí?” Tratando de explicarle que lo menos que queríamos era entablar amistad de ningún tipo y con mi compa abrazando la toalla, le vale madre y nos dice, “No hay pedo, ¿qué se metieron? Tranquilos. Pero qué mal se ven. Pero los dejo en su viaje, aquí están cien dólares y esta es mi dirección en Lima, por si necesitan algo.” Y se fue cagándose de la risa.

¡¿Crees eso?! ¡Cien dólares en Perú! ¡Eres rico! Pues el idiota de mi compadre me lo arrebata y me lo rompe en cachitos, argumentando que el dinero es diabólico y mal karma. Casi lo mato. Pues ya te imaginarás al otro día en el bajón con hambre y en plena calle y viendo la cara de idiota de mi compadre diciéndome:”¡tú tuviste la culpa porque me lo diste! (El billete, claro)
Así que nos quedamos erizos, one more time, y lo único que me queda es la dirección del señor de los cien dólares en Lima. Y allí vamos con toda la cara de mal viajados y tocar el timbre en media ciudad y chido finalmente encontramos al ruco, buena onda y nos recibe súperbien. En un cantón bien fresa y nosotros nunca nos habíamos sentido tan mugrosos. Nos compra ropa, nos alimenta como niños de hospicio, porque la neta, ya lo traíamos atrasada. Y lo único que nos dice: “¿Qué piensan hacer con su vida? Yo salgo para Costa Rica en tres días. ¿Quieren un ride?” ¡Guau! Estamos hablando de un ride, ¿sabes en qué? ¡En avioneta!

Pues allí vamos en avioneta privada con un ruco que no sabemos ni que pedo, todos mal viajados pensando que eran traficantes de órganos, ¿o porque era tan chido? De Lima a Guayaquil, Ecuador. Y de allí Cali un día y finalmente San José, Costa Rica. Llegando nos da cien dólares a cada uno y nos dice de aquí están mas cerca de México. Así que cáiganle y ¡feliz navidad!
-Rockman


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