| La
chica yes
por Ran Scot
Pues ahí estaba yo, parado en la barra de un bar en algún
lugar de México. Mi español era más feo que
el suave balbuceo que es hoy. Pero eso no me impidió hablar
con las chavas. Una de ellas, que era muy mona, intentó
agresivamente ayudarme a cruzar la barrera del idioma. Me tomó
unos minutos darme cuenta que de hecho estaba hablándome
en inglés con un fuerte acento del Bajío. La escandalosa
música tecno en el bar pudo haber tenido algo qué
ver con eso. Pero sintiendo que algo no estaba bien, le pregunté
que si tenía novio.
“Yes.”
Hmm, pensé qué extraño. Mejor indago más.
Entonces le pregunté que si su novio vivía en la
ciudad.
“Yes.”
Esto era malo, ya me había dado cuenta que los pueblos
pequeños en México sólo tienen 2 grados de
separación a lo mucho. Cualquier cosa entre esta chica
y yo, podría traer instantáneamente de regreso al
tipo en cuestión. Entonces le pregunté que si él
iba a los mismos bares que yo frecuentaba.
“Yes.”
Y de todos modos seguía dándome más pases
que Cuauhtémoc Blanco en sus mejores días y yo empecé
a mirar sobre mi hombro, escudriñando la presencia de algún
hombre mexicano listo para madrearse al gringo que estaba hablando
con su chava. Temiendo que esto pudiera pasar, le pregunté
que si él estaba en el bar.
“Yes.”
Entonces sí empecé a escanear la sala, mientras
su mano discretamente exploraba mi espalda y comencé a
buscar una salida emergente y libre de obstáculos. Yo sé
que más vale no buscarse problemas. Y de pronto lo supe.
“No es tu novio el chavo que está parado atrás
de ti, ¿verdad?”
“Yes.”
¡Puta madre! Por suerte el tipo no hablaba inglés.
Él era mi cuate, después de todo, y un frecuente
compañero de tragos en la cantina local. Habíamos
intercambiado chupe, compartido risas, tú sabes. Sólo
tenía una pregunta más para esta pequeña
conejita, “¿El que engaña una vez, engaña
siempre?”
“Yes.”
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