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Rolling Stones - Manu Chao - Pulso
Queretano
Still
Rolling
por el equipo de
Rodney y Harmeet
Ya sé que sólo es rocanrol, pero ¡me encanta!
Fresco después de haber tocado frente a 2 millones de personas
en Río de Janeiro, el último domingo de febrero
vi el “A Bigger Bang” tour que trajo a Mick, Keef
y compañía a tocar a México por primera vez
en 8 años.
Después de un recorrido de 5 horas en autobús, llegamos
al DF con las manos llenas de pesos, listos para negociar con
los revendedores y unirnos a los 60 mil participantes de esa fiesta
que ha estado de gira por el mundo más de cuarenta años.
¿Boletos? “Olvídelo”, nos aconsejaron
amigablemente. Totalmente vendido. Y fue así como pasamos
a formar parte de los cientos de fans sin boleto fuera del estadio,
resistiendo el frío y luchando con el tráfico del
Periférico,
estirándonos para ver por un segundo a los Rolin Eston.
Para aquellos de nosotros ubicados en la parte central afuera
del Foro Sol, “A Bigger Bang” comenzó con un
“pop” no muy ruidoso y un ahumado brillo de pirotecnia
roja en el escenario, pero era todo lo que necesitaba mi corazón
hambreado de rock para explotar junto con todos ahí, aplaudiendo
y gritando a la primera canción, ‘Jumping Jack Flash’.
La
voz de Jagger y el sonido de las guitarras de los Rolling Stones
llenaron el escenario sorpresivamente bien, mientras la banda
lanzaba 5 décadas de súper hits mucho más
allá del perímetro del estadio de beisbol.
La gente estaba en el puente peatonal, trepada en los árboles
y enfocando a través de sus binoculares, buscando algún
sitio para ver el show. Parados de puntitas y con un estiramiento
indoloro de cuello, la banda se volvió visible. Es donde
yo agradezco al arquitecto del estadio y a los diseñadores
del escenario.
Gracias a su generosa consideración (¿o fue sólo
gracias a la buena suerte?), las agradecidas hordas pudieron mirar
a los rockeros greñudos en la pantalla gigante al costado
del escenario.
Debimos asegurar nuestros boletos, hubiera sido mi primer concierto
de estas leyendas del rock. Al principio estaba un poco decepcionado
de haberme quedado fuera en el frío, escuchando la diversión
adentro. Pero cuando se fue armando
la fiesta, agarró fuerza y la gente se amontonó
en el área para la fiesta no oficial de los Stones, decidí
disfrutar la diversión y rolar con ellos.
(English) I know, it’s only Rock &
Roll, but I love it! Fresh from playing to 2 million people in
Rio de Janeiro, the last Sunday in February saw the ‘A Bigger
Bang’ tour bring Mick, Keef and co to play in Mexico for
the first time in 8 years.
After a five-hour bus ride we arrived in DF with a fistful of
pesos prepared to make a deal with the ticket bandits, and join
60 thousand people participating in a party that’s been
touring the world for over forty years.
The tickets? “Olvidelo,” came the friendly advice.
Completely sold out. And this is how we came to join several hundred
ticketless fans outside the stadium, armoured against the cold
and battling the traffic of el Periférico, stretching for
a glimpse of los Rolin Eston.
For those of us located on the central reservation outside the
Foro del Sol, ‘A Bigger Bang’, started with a not-so-loud
‘pop’ and a hazy glow of red stage fireworks, but
that was all that was needed for my Rock starved heart to explode
and away we all were, clapping and screaming to the opener, ‘Jumping
Jack Flash’.
Jagger’s voice and the twin guitar Rolling Stone sound carried
out of the
venue surprisingly well, as the band knocked 5 decades of superhits
way
beyond the baseball stadium perimeter.

People were lining the cross-highway bridge, climbing trees, and
focusing through binoculars, searching for a vantage point to
see the show. With some tipped toes and painless craning of the
neck, the band became visible.
This is where I give my thanks to the stadium’s architect
and the stage riggers. Thanks to their generous forethought, (or
was it down to old-fashioned good luck?) the grateful hoards were
able to watch the gnarled rockers on the massive stage-side screen.
Had we secured tickets, it would have been my first time watching
the legends rock out. I was initially a little disappointed to
be left out in the cold, listening to the fun next door. But as
the party outside gathered momentum, and people poured into the
area for the unofficial Stones fiesta, I decided to enjoy the
fun and roll with it.
Manu
Chao, Guadalajara
Con
un público explosivo y una plaza de toros como suelo, el
pasado 26 de febrero, el cantante francés Manu Chao acompañado
de la Radio Bemba Sound System logró hacer que miles de
fanáticos tapatíos gritaran y reventaran en sus
gargantas la infinidad de rolas que, por mi mala memoria, no recuerdo
cuántas fueron.
De lo que sí me acuerdo, es que ese concierto de más
de dos horas hizo que seguidores y los no tanto, se envolvieran
de esa gama de ritmos mundiales y sobre todo latinoamericanos.
Desde que inició el concierto, aproximadamente a las 8
con una banda de apertura que nadie escuchó, el público
pedía a gritos la aparición de Manu Chao.
La gran vibra que el ícono francés tiene, fue captada
por todos los fanáticos, tan así fue que antes de
que el concierto comenzara, todas las filas centrales de las gradas
querían llegar al ruedo brincándose la valla de
división. Nadie quería perderse ver de cerca a toda
la banda; el enorme slam que se armó en todo el ruedo era
tan extremo que no había necesidad de brincar, el contacto
de unos con otros hacia que saltaras de la presión de toda
la masa.
Una
de las cosas que juzgo con todo el rigor de mi crítica,
es el pésimo trato de la policía y seguridad pública
que estaba entre el escenario y la valla de protección
con toda la gente que, animada por la euforia del concierto, brincaba
en el lugar. Los que caían ahí, fueron tratados
terriblemente. Para todos los policías: señores
era un concierto, no una huelga armada.
Entre los temas que no podían faltar, estuvieron “mala
vida” una de las canciones que más ha quedado en
la mente del público, sin dejar atrás “la
primavera”, “el desaparecido” y un sinfín
de rolitas más, las cuales interpreta en francés,
español, inglés y árabe. Al término
del concierto algunos integrantes de la banda interactuaron con
el público, que les había entregado toda su energía
minutos antes, portándose con esa humildad que sólo
los grandes tienen.
por Hiram Castañeda González
El Pulso Queretano
por Diego Armando
Rivera
Cuando a uno le hablan de Querétaro y su cultura, probablemente
lo primero que se venga a la mente sea CONECULTA, sus múltiples
eventos, el centro histórico y hasta más de alguno
pensará que somos una ciudad repleta de personas “cultas”
(lo que sea que signifique eso) pero entre todas estas opciones
hay otro mundo
donde los jóvenes queretanos han decidido alejarse de las
normas, de las estructuras comunes del arte y de los espacios
predefinidos para hacer lo que a ellos les llena y lo que ahora
tantos adeptos ha ganado, la escena de música electrónica.
En nuestro estado existen diversos actores que han hecho avanzar,
en unos cuantos años, a dicha escena de una manera rápida;
si bien existen ciudades que marcan la pauta en nuestro país
como Guadalajara, Tijuana o el mismo DF, Querétaro ha comenzado
el camino que va más allá de los llamados pone discos,
con colectivos como Beat & Bit o Pure Future que más
que buscar el beneficio económico han procurado ofrecer
fiestas de calidad o DJs como Orko, Zamzara, Mariano y Psyke que
ofrecen sets con música original, novedosa y, sobre todo,
con beats que invitan a disfrutar de noches sin fin.
Pero lo más importante de todo es que hay un camino que
se empieza a recorrer, el de la producción de música
original: es así como nos podemos encontrar live acts como
el de Kinetopsya que explora el Pshycodelic Trance o producciones
independientes como las que el mismo Álvaro (mente de kinetopsya)
junto con Iork hacen dentro del terreno del Full On y lo que éste
último hace de manera personal bajo la guía del
progressive trance o gente como Irving y Carlos que también
han comenzado a producir música propia sin dejar de lado
el intercambio de canciones entre todos ellos y los remixes que
continuamente muestran en los raves.

Dentro de todo este mundo iniciativas, en esta ocasión
nos ocupa Yohan Ashcroft, joven de 23 años originario de
esta ciudad que desde hace 5 años se presenta como Dj del
colectivo Beat & Bit en diferentes antros y fiestas under,
tanto en la ciudad como fuera de ella en diferentes partes de
la República.
Ahora también pertenece a Trancevision, que lo promueve
para presentarse en fiestas, y a mixsoul. Su principal meta por
ahora es “mover la música” que está
consiguiendo de amigos de Europa y Egipto, al igual que de varios
DJs famosos que le están pasando “sencillos que apenas
van a salir”. Aunque está cocinando un proyecto que
va más allá: se está dedicando a la producción
de su primer disco marcado, principalmente, por el Electro Clash
apoyado por mixsoul, que le proporciona una cabina de grabación
para su producción.
Actualmente tiene hechas las bases para cuatro canciones de un
total ocho que pretende incluir, ya que está pensando en
tracks largos que puedan ser firmados por DJs de renombre que
los editen en vinilo y puedan ser tocados a nivel internacional,
nacional y local. Dicho disco pretende reflejar todas sus influencias
desde grupos ochenteros hasta el Hard Core para llegar a “una
atmósfera que refleje tendencias glamorosas” y por
lo mismo - ya que pretende no sólo quedarse dentro del
mundo electrónico- se ha dedicado a buscar aportaciones
de músicos ajenos a este mundo, ya sea de Rock o de otras
vertientes.

Respecto a las letras expresa: “la inspiración me
viene por momentos, de cómo me siento, lo que me está
pasando, es como voy haciendo las letras… y todo eso lo
reflejo” y agrega “es cuestión de escucharlo
y que te provoque un sentimiento”.
Se espera que el disco vea la luz a finales de este año,
sin duda, para
entonces esta escena raver ya nos habrá dado más
motivos para escribir sobre ella, por ahora como dice Jordino
Sierra, mejor conocido como Iork “que le bailen”.
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