| Era
una típica tarde clara, soleada y sin viento en León
cuando descendimos en el Gotcha Park. El imponente Thunderdome
frente a nosotros, lucía más como una cancha de
tenis o una jaula de béisbol que como una arena de pelea
a muerte. Cuando repentinamente una vagoneta se detuvo a nuestro
lado y se bajó una familia de 4, el papá, dos chavitas
adolescentes y un niño puberto, era clarísimo que
habían llegado nuestras presas. Al parecer seríamos
ambas cosas, cazadores y cazados.
A cada uno de nosotros nos dieron casco, chaleco anti-balas y,
por supuesto, nuestras pistolas de paintball y municiones, y también
nos dieron unos cuantos consejos rápidos para disparar
y sobre seguridad. Fuimos directo a las reglas básicas
del juego.
Regla #1: ¡no hay reglas! Nosotros éramos cinco y
ellos tres (porque el papá resistió sus instintos
primordiales de acabar con sus propios hijos) y decidimos dividirnos
en equipos de cuatro contra cuatro. Regla #2: ¡Entran ocho,
sólo sale uno!
Commandante José Luis, el hijo de 10 años y el más
pequeño de la familia, sólo puso una condición:
que él no estuviera en el mismo equipo que sus dos hermanas,
a quienes obviamente no soporta y disfrutaría destrozar
este día. José Luis se convirtió de inmediato
en el capitán de nuestro equipo y creó nuestra estrategia
de flanqueo 2x2. El resto de nosotros, se posicionó en
su rol de gato y ratón. Nos escondimos entre los inflados
obstáculos enormes y amarillos.

Las balas de pintura pasaban volando sobre nuestras cabezas y
cuando le pegaban a alguno de nosotros en el torso o en la cabeza,
levantaba su pistola en señal de que había quedado
fuera, mientras que los contrincantes lo dejan retirarse de la
arena sin peligro, en teoría. Regla #3: ¡sigue disparándole
a tu oponente hasta que te quedes sin balas!Al principio los equipos
estaban disparejos y mal distribuidos.
Pero pronto tuvimos unas cuantas combinaciones mágicas
que resultaron en clásicos duelos que duraron más
de 10 minutos –largos en comparación con los experimentados
profesionales que traían su propio equipo, que tienen uniformes
autorizados especiales y lo último en armamento paintball
que ninguno de nosotros había visto jamás. Esos
tipos gastan más tiempo planeando su siguiente estrategia
asesina (a veces más de media hora) que el que les toma
ejecutarla en la arena. Sus partidos no podrían durar más
de 2 minutos.
Terminaban en un parpadeo. Y disparaban (con una exactitud mortífera,
debo agregar) más municiones en 30 segundos que la que
tiramos a ciegas en dos rounds de tiempo extra. Ellos eran el
escuadrón de la muerte de Centroamérica, todos lo
sospechamos y lo temimos. Decidimos no enfrentarlos.
La culminación de los eventos del día vino, de cualquier
manera, cuando se trataba de dos contra dos en el campo de juego...
Diagrama
de un Asesinato
Los compañeros Dan y Sergio están atrapados detrás
del búnker lateral. Están recibiendo un pesado ataque
de sus oponentes, Ran y Rodney, de ambos ejes el X y el Y (en
un ángulo de 90°). Ran los ha flanqueado mientras Rodney
esta justo atrás de sus posiciones. Dan devuelve el fuego
a Ran, evade, y luego contraataca –errando completamente
su tiro. Sergio es listo y se oculta en su trinchera. Dan no puede
ver a Rodney, pero sabe que está ahí detrás.Dan
se asoma par ubicar la posición de Rodney. En el momento
que Dan se expone, Rodney le da en el brazo, dejándolo
con un moretón en su bíceps izquierdo, y volteando
a Dan. Dan aúlla de dolor como una niña de ocho
años y se escabulle detrás del búnker. Se
declara derrotado, Dan levanta su pistola y comienza a caminar
hacia la salida más cercana.
Aunque técnicamente se descalificó de la competencia
él solo, Dan todavía siente pasar los tiros ilegales
silbando cerca de su cabeza y el resto del cuerpo y puede escuchar
las insolentes carcajadas de Ran a lo lejos. Rodney, el asesino
silencioso, no hace ningún ruido. Lo que ocurre después,
está por ser amargamente discutido por los dos sonrientes
oponentes de Dan, ambos tratando de acreditarse el asesinato.
Algunos
dicen que hubo varios francotiradores ese día en Gotcha
Plaza. Otros aseguran que había solamente un pistolero
detrás del cerro de hule. Pero inspeccionando más
de cerca, vemos que la hipótesis del asesino solitario
sólo puede sostenerse con la incorporación de la
teoría de la bala mágica:La bala mágica golpea
la espalda de Dan, con una trayectoria descendente en un ángulo
de 17 grados. Entonces se mueve hacia arriba para dejar el cuerpo
de Dan por el frente de su cuello –herida número
dos—donde espera 1.6 segundos, dobla a la derecha y sigue
hacia el cuerpo de Sergio, por detrás de su axila derecha
–herida número tres. Entonces la bala se dirige hacia
abajo en un ángulo de 27 grados, destrozando la quinta
costilla de Sergio y saliendo por el lado derecho de su pecho
–heridas cuatro y cinco. El proyectil sigue su trayectoria
hacia abajo y entra en la muñeca derecha de Sergio –herida
número seis—golpeando el radio.

Entonces gira otros 180 grados y se introduce en el testículo
izquierdo de Dan –herida número siete—del cual
cae y es encontrada en una condición casi ‘prístina’
en la tierra debajo de una banca de picnic de Gotcha Park.Siete
heridas, piel, hueso. Esta explicación del proyectil único,
es la base del argumento de la Comisión de La Jerga acerca
del asesino solitario. Y una vez que concluyes que la bala mágica
no pudo crear esas siete heridas, tienes que concluir que hubo
un cuarto disparo y un segundo tirador. Y si hubo un segundo tirador,
tuvo que haber una conspiración.

Gotcha Park es una excelente forma de arreglar las diferencias
con los amigos de todas las edades y la familia y está
ubicado en León, Guanajuato, detrás del Parque Metropolitano.
Tel. 01 (477) 147-3616
NexTel ID 15*45821

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