Semana
Santa 1983
Bienvenidos al Spring Break Mexicano, si alguna vez te han avergonzado
en tu vida, ¡NO TE KREO! Santísima Semana Santa,
los días que la gente no come karne pero cómo se
empeda.
De chavito, a los 13, cuando empiezas a kreer ke todo vale madre
y ke todo lo ke te dijeron tus padres es puro pedo. ¡No
es cierto! Te das cuenta ke no estás equivocado con lo
ke piensas.
Imagínate en plena semana santa, en Acapulco, en Caleta
(una de las playas acapulqueñas, para los que no lo saben),
es askeroso. Recuerdo ke fue el último año ke fui
kon mis padres, porke era de kada año. ¿Sabes? Te
llevan a un lugar a sentirte de lo peor, no es porke Acapulco
esté kulero, pero en semana santa los chilangos somos una
epidemia y más cuando se kreen ke no hay pedo.
Cada
año se veía mi padre kon una de sus hermanas, la
kual estaba kasada con este kabrón tan antipátiko
ke te daba una güeva por todas las mamadas ke decía
y eso no era nada comparado kon toda la gente ke invitaban. Para
empezar, tenían 4 hijos (1 hombre y 3 mujeres) los kuales
tenían hijos de kien sabe kien y la otra ni en kermesse
salía ¡imagínate! Y a parte traían
al compadre de cada una con sus respectivas familias y sus invitados,
la suegra, el periko, el french poodle, la vecina borracha con
un invitado, a parte la abuela, el chofer de Peralvillo, total
ke pa’ no hacerla kansada eran como ¡40! Y nosotros,
mi madre ke siempre se desafanaba llegando (por eso la amo), mis
hermanos (otros 6, 3 y 3), contábamos nomás 9 en
nuestra familia.
Y ahí estamos en plena Caleta, sintiéndote el más
naco del mundo, viendo bailar a la tía con su traje de
baño de olanes, al ritmo de “a orillas del Río
Bravo hay una linda región” y ver a tu padre discutiendo
con el cuñado en Bacardí blanco ¡con Pepsi,
ke oso!, se toma con Coca Cola. Pero a esa edad no tienes vela
en el entierro, la abuela (ke era la más chida) porke se
metía al mar con todo y mandil y rebozo y pa’ sacarla
tenían ke hablarle a la tira del puerto porke cada vez
ke le decías algo, se agachaba más. Una de mis hermanas,
hablando súperfresa, creyéndose de la alta en plena
Caletilla, la otra dándole un mameluko a un lanchero en
el tour de la Virgencita y la última, peleándose
kon su novio porke le dijo ‘Hi’ a una gringa y ¡está
refeo!, ni kien lo pele, pero así es la gente de clase
media. Yo, debajo de una mesa, escondido porke mi prima había
preparado un atún con mayonesa en pan bimbo, cuando estás
en el mar y te traes latas de éstas, ¡ké oso!
De repente volteo y veo a mi padre dándose un tiro con
mi tío (su cuñado) porque perdió el Amérika
y mi tía tratando de hacerse la popof con una vendedora
de artesanía y eso no es todo, a mi primo le hablan en
inglés y el pendejo de verdad se kreyó ke lo confundieron
kon un gringo (¡si trae el nopal en la frente!) y todavía
se atreve a decirme ke fuéramos a dar un rol porke kería
una gringa. Kasi me vomito. De verdad no reniego, pero hay límites.
¡Los amo!, es mi familia, pero la neta no sabía qué
hacer, ¡trágame tierra!
Terminas contra todo y ni siquiera en buena onda, porke la neta
¡ke hueva!
Después de pasar horas y horas de humillación, finalmente
nos vamos a un bungalow ke alkilaron kon toda esta banda por una
semana, si te apendejabas ni agarrabas sitio para dormir, entre
ronkidos y reclamos, get me out of here!
Todos megakemados de tanto sol por andar pedos, sólo de
la cara y los brazos porke se metieron a nadar con ropa, y kién
sabe cuántas veces miaron y todavía se atreven a
decirme “¡Métete! ¿O te da miedo el
mar?” ¡Ya vas! Ya me imagino nadando entre ropa, borrachos
y miados, ¡pobre mar! Pero estás chavo y lo uniko
ke se te ocurre decir es “Disculpa, es que no sé
nadar” y todavía me dicen, sin kaptar mi sarcasmo,
“No te preocupes, llegando al hotel (bungalows chafas pa’
nakos) te enseñamos a nadar en la alberka”. Qué
bueno ke siempre ke llegábamos se olvidaban de mí.
Y claro, los mayores, después de pelearse, kieren ir a
dar un rol y por su puesto mi madre ni por ekivokación
sale con ellos. Así ke se van mi padre y su cuñado
y terminan regresando con unos travestis, a los cuales ellos llamaban
señoritas, ke habían conocido en un bar muy nais
donde terminaron todos chupeteados del cuello y todavía
se atrevieron a decir ke se habían peleado con 20 akapulkeños.
A esa edad, no sabía, pero a medida ke vas creciendo atas
kabos y te das cuenta de la neta.
A Acapulco lo amo, de regreso al pueblo, mi papá y su kuñado
no se volvieron a hablar por un año, hasta el año
siguiente ke me tuve ke aventar del segundo piso de mi kasa y
romperme un brazo para ke no me llevaran y me tuvieron ke dejar
con mi abuela. Fue la mejor semana santa de mi vida, ¡solo
con mi abuela! Y no volver a ver ke el Acapulco Rock es Rigo chido,
y no es por él, Rigo, ¡guau! Pero desde ahí,
trato de viajar alone. Semana santa:
Welcome to hell!
¿Ahora me entiendes?
I wish I am pretty.
And I so pretty.
-El Pinche Sergio (the punk formerly known as
Rockman)
latranzarubi@yahoo.com
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