
Si
fueras al campo y le preguntaras a cualquier campesino o granjero
sobre ‘El Alicante’, seguro te dirá que sí
ha escuchado de él. Es una criatura mítica del folklore
mexicano — ¿o no lo es? Como la mayoría de las
víboras, se alimenta de ratones, ratas y otros pequeños
roedores; sólo que a diferencia de las serpientes comunes,
el alicante no se arrastra sino que se desplaza erguido sosteniéndose
sobre su cola. Cuando encuentra a su víctima, se lanzan sobre
ella incorporándose nuevamente en fracciones de segundo.
Según cuenta la gente, su forma es similar a la cobra pero
con distintas cualidades.
Las legendarias habilidades del alicante, son únicas de esta
especie. Es un cazador nocturno, hace un sonido que suena como el
chiflido de un albañil tratando de llamar la atención
de una mujer al cruzar la calle. Este chiflido es muy útil
para hipnotizar y seducir mujeres atrayéndolas desde la seguridad
de sus casas, como una sirena seduciendo un barco de marineros para
llevarlos a su muerte. Se cuenta que, cuando las mujeres se están
recuperando del milagro de dar a luz, el Alicante entra clandestinamente,
cubierto por la oscuridad, a la habitación de la nueva madre
cuando está amamantando al recién nacido. Primero
hipnotiza al niño con su cascabel, tranquilizándolo
eventualmente y poniendo su cola en la boca del bebé, manteniéndolo
entretenido y callado, mientras chupa la leche del seno de la madre.
Sí, parece que el Alicante tiene varios atributos humanos
masculinos, ya que cuando se enamora de una mujer, se supone que
inserta su cola en la boca de la víctima y su propio hocico
en la intimidad de ésta.
El
Alicante seguramente está basado en el verdadero Durango
Mountain Pine Snake (también conocido como: Mexican Bullsnake,
Mexican Pine Snake, Durango Mountain Gopher snake y El chincuate),
o Pituophis deppei deppei. Básicamente, esta víbora
es de color castaño con manchas muy oscuras y bien definidas,
de café oscuro hasta negro, tiene la cabeza pequeña
y mide 160 cm aproximadamente. En el estado de Hidalgo le llaman
El chincuate, que más o menos se traduce como “serpiente
de los elotes”, probablemente porque es ahí donde encuentra
a los roedores que caza. En otras partes de la República,
es mejor conocida como el Alicante y a veces se le llama también
coralillo, quizá por el miedo que tiene la gente del campo
debido a la creencia de que es tan venenoso como el verdadero coralillo
y el despliegue que hace cuando se molesta. Como un típico
Pituophis enojado, el deppei deppei zumba su cola, exhala fuerte
por su epiglotis, y arquea el cuello en forma de “S”,
amenazando a sus víctimas. (Todo esto pudiera explicar su
cascabel hipnótico, el chiflido seductor y la postura erecta.)
Es común que esta especie (más que cualquier otra
Pituophis) actúe inmediatamente después de su despliegue,
su mordida NO es de boca cerrada o defensiva y la deppei deppei,
no juega. Aunque es una víbora muy común en esta región,
la gente del campo, que frecuentemente le atribuye muchas cualidades
mitológicas, la mata a primera vista. |
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