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I’ll See You When I Get There Part I
by The Galactic Traveler


Muchos lo han visto y tal vez hayan tenido el placer de escuchar a Tyler Mitchell tocando el bajo a través de sus 5 años de odisea en San Miguel. Pero pocos conocen la historia de este talentoso músico y de cómo vino a convertirse en una de las más interesantes personalidades de nuestro pueblo.

Tyler nació el 7 de octubre de 1958 en Chicago, Illinois; siendo hijo de Betty Jasper Mitchell y Theodore Mitchell. Su mamá nació en Shreveport, Louisiana y se mudó a Chicago cuando tenía 3 o 4 años de edad. Su papá, nació en Little Rock, Arkansas y fue a Chicago a los 4 o 5 años. Los padres de Tyler crecieron en la parte sur del Chicago de los años 30. Su padre, mejor conocido como ‘Caton’ Mitchell, fue un artista innato y autodidacta. Su nombre se convirtió en un sinónimo de la música de jazz y de sus maestros. Y los sonidos del jazz frecuentemente llenaron la casa Mitchell. Tyler te dirá Yo escuché esas canciones dentro de mi cabeza toda la vida y recuerdo haberlas oído años más tarde cuando me convertí en músico.

Y a través de los círculos sociales y profesionales de Caton, músicos de jazz muchos de ellos reconocidos, podían frecuentar seguido el hogar de los Mitchell. La madre de Tyler tenía 3 trabajos. Su padre trabajó en la oficina postal durante el día por doce o trece años mientras, por la noche, trabajaba en varias de sus pinturas. Tyler recuerda a su padre llamando para reportarse enfermo hasta por una semana para poder terminar un cuadro y teniendo que conseguir un justificante médico. Cuando Caton tenía 40 años, Betty consiguió un trabajo en Delta airlines. Tyler recuerda que su mamá le dijo a su padre entonces, ‘Yo no quiero que trabajes, estás muy cansado. Deja tu puesto en la oficina de correos, quiero que hagas lo que tú quieres hacer’. Lo cual era pintar. El padre de Tyler siempre le diría que su madre era el pilar de la familia. El siempre era así tal cual, recuerda Tyler, pero ella era la callada, la del trabajo pesado y la que mantenía la unidad. Ellos se entendieron y se complementaron el uno al otro durante 44 años.

Cuando la mamá de Tyler empezó a trabajar para la aerolínea, la familia comenzó a viajar. La primera vez que me subí a un avión fue en 1969, rememora Tyler, y en nuestro primer viaje fuimos a México y San Francisco. Primero tuvimos que ir a Texas y entonces, tuvimos que tomar un camión. También era la primera vez que mi papá salía del país. Recuerdo aquel largo viaje en autobús, hombre. Parece eterno cuando eres niño y no entiendes mucho. Mi hermana fue la única que pudo hablar un poco de español y sólo tenía once años. Nadie más pudo hablarlo ni siquiera mi padre. Entonces probablemente tomamos los peores camiones y parecía que nos cambiábamos de autobús a cada rato. Como sea, esa fue la primera vez que estuve en México. Fuimos a Monterrey, a la Ciudad de México y a Acapulco en ese viaje. Yo ni sabía de la existencia de San Miguel entonces.

El papá de Tyler estaba familiarizado con el movimiento artístico mexicano del momento. Mi padre no habrá estado a la moda para San Miguel, pero estuvo lo suficiente como para conocer a Diego Rivera y el arte mexicano. Y también trabajó con muchos mexicanos. Su padre realmente lo empujó al arte, solía pintar con él cuando tenía 4 o 5 años. El siempre estaba orgulloso de mi trabajo artístico dice Tyler pero era tan perfeccionista. Yo podía terminar algo y él podía decirme ‘hazlo de nuevo, hazlo otra vez’ y yo me enojaba, era como ‘pero a mí me gusta éste, hombre’. Pero seguí dibujando o pintando. Yo podía pintar incluso antes de que pudiera hablar. Yo siempre fui considerado disléxico o algo así porque soy zurdo. Toco con la derecha, pero soy zurdo.

El padre de Tyler amaba el jazz, amaba la música y a los músicos, a pesar de que él nunca tocó ningún instrumento. Tyler recuerda que su padre se volvió un poco amargado más tarde, con algunos músicos, ya que a pesar de que muchos apreciaban su arte, el escucharía frecuentemente su lamento: ‘Todos aman el arte, pero no quieren pagar por él’.

La comunidad en la que creció Tyler, al sur de Chicago, era rígida en los años 60. Todos éramos considerados de la parte sur desde la calle 23 hasta la 79 y la calle 63. Desde el lado este hasta la Park Street. Sus padres fueron a dos preparatorias distintas, una a cada lado del pueblo. Y muchos de los músicos famosos y otros artistas, provenían de esta zona, como los miembros de la Banda de Nat King Cole y media banda de Sun Ra. Solían ser más una comunidad musical de más camaradería en aquellos días.

Mi padre no podía comprarme un instrumento, rememora Tyler de su iniciación musical formal. Primero que nada, mi madre me hizo tomar lecciones de piano en una escuela católica, ¡pero nunca tuve un piano! Trata de apreciar el hecho de que los otros niños de la clase tenían un piano para practicar, entonces yo me presentaba a los recitales y todos pensaban que yo era tonto, porque tocaba la misma canción de la primer lección. Y entonces una vez, iba de vuelta a casa en el autobús soñando despierto y olvide mi mochila con todas mis partituras dentro y tuve que perseguir al camión, llorando. Pensé que estaba en problemas, pero eso fue lo mejor que pudo pasarme. Estaba tan contento de que no tendría que ver a ese estúpido maestro nunca más.

Tyler se había librado de las insufribles clases, pero no del instrumento. Como músico, no es absolutamente indispensable aprender piano, pero yo hubiera querido estudiar más piano y voy a empezar a estudiarlo más, porque es el abuelo de todos los instrumentos. Especialmente cuando estás escribiendo, porque puedes encontrar la parte de cada uno de los instrumentos en el teclado del piano. Entonces puedes sacar todos esos acordes y colores y voces que no puedes obtener con ningún otro instrumento sólo. Yo volví al piano de cualquier forma. Nunca tuve un piano, pero una vez que me convertí en adulto, comencé de nuevo desde lo básico. Aprendí suficiente sobre música mediante el bajo en ese entonces y sólo apliqué mis conocimientos sobre él y me ayudaron a escribir música.

Fue en 1969 o 70 cuando el padre de Tyler comenzó a trabajar en sus primeros murales. Estaba viviendo como un ermitaño, leyendo muchos libros y cosas. Un día llegó a la casa –él siempre hablaba pestes de esos merolicos estafadores- y un día resulta que me trae una flauta. Yo tenía como trece años y pensé que la flauta era fina y entonces quise empezar a tomar lecciones. Él trató de hacerme tocar el corno, pero yo realmente no quería tocar el clarinete o el saxofón, yo quería tocar la flauta. Estaba en la banda de la preparatoria y me sentía muy orgulloso de mi flauta. Aprendía a leer y escribir música –también a fumar yerba, podía escaparme en los recesos y fumar un poco y volver a las clases de la banda y estar hiperventilando. Me mareaba. Un día iba a mi casa, mientras me fumaba un churro y me dije tengo que dejar una de éstas: la flauta o la mota. Nunca más vi a la flauta otra vez.

Pero la música se mantuvo siguiendo y seduciendo a Tyler. Mientras tanto, por esos tiempos, Los Jackson Five se pusieron de moda y todo mundo quería reunir una banda en su sótano. Todo mundo quería tocar un instrumento porque los Jackson 5 eran la gran mierda. En el 8ž año, mi amigo Freddie que tocaba la guitarra y estaba en la onda revolucionaria, decidió que debíamos formar una banda. Dijo ‘Vamos a armar una banda juntos. Yo tocaré la guitarra y tú la batería y el bajo. Y así fue como llegué al bajo. Esas vacaciones de verano tuve un trabajo en un restaurante con el que pude ahorrar. Estaba lavando platos 9 horas al día, 6 días a la semana, 65 dólares por semana – y mi jefe estaba deduciendo impuestos. Ahora que tenía el dinero,, me iba a comprar mi bajo. Nadie me compró en realidad ningún instrumento. Me imagino que mis padres pensaron que debía hacerlo yo mismo si realmente quería hacerlo.

El siguiente trabajo, fue conseguirme un bajo zurdo. Ahora mi padre me llevó a buscarlo porque no iba a dejarme desperdiciar el dinero arduamente ganado. Él era así. Me acuerdo cuando tenía que comprar mi traje de graduación y fuimos a la tienda y mi padre me preguntó qué clase de traje quería y escogí el que más e parecía al tipo del Superfly. Mi padre sólo se botó de la risa y me preguntó qué otra clase de trajes me gustaba. Después de la tercera o cuarta tienda, pude ver lo que trataba de hacer. Él estaba buscando un traje más tradicional. Y después de un rato, empezó a gustarme la idea de este otro traje, después fuimos a comer, al terminar el almuerzo, me preguntó muy seriamente qué traje iba a comprarme y terminé escogiendo el tradicional que le gustaba a él. Y yo fui muy feliz también, porque más tarde mi amigo al que su padre le compró lo que quiso, terminó comprando el traje estilo Superfly y se veía tan ridículo. Y mi papá decía ‘míralo’. Mi padre y yo discrepamos algunas veces acerca del arte o cualquier otra cosa, pero realmente él tenía la fórmula. Yo nunca saqué suficiente ventaja de eso mientras vivía, pero él siempre fue arrojándome esas joyas. Él era tan fuerte a veces, que intimidaba. El de verdad tenía mucho autocontrol y respeto eso.

Total que no pude encontrar un bajo zurdo por ningún lado. Pero Jimi Hendrix, que era zurdo, sólo volteó su guitarra al revés, ¿Entonces cual era el problema? Lo volteo al revés, pensé. ¿Es mucho pedir? Excepto porque yo no sabía tocar el bajo todavía. Entonces todo o que yo aprendí era lo opuesto. Me confundí tratando de tocar las cuerdas inversamente. Dije, mejor toco con la derecha. Esto de hecho se convirtió en la ventaja de Tyler, porque liberó su mano fuerte, la izquierda, para manipular los acordes difíciles y pudo dejar su débil derecha para tocar.

La banda duró poco. El baterista no tomó los ensayos con seriedad y esta a punto de comenzar la preparatoria, Tyler y los otros miembros del grupo, estaban más interesados en las chicas que en tocar música. Casi acababa la preparatoria, estaba bastante aburrido otra vez y empezaba a sentirme confundido. Yo no iba a empezar a saltar de aquí para allá, de esto a lo otro. Yo iba a ir y leer de vuelta algo que había comenzado y abandonado en lugar de comenzar algo completamente distinto. Entonces automáticamente dije, ‘voy a volver al bajo, porque no puedo dejar esta mierda botada ahí nada más. Todavía tengo talento para el bajo’.

Continuará en el siguiente número de La Jerga...

El padre de Tyler Mitchell, Caton Mitchell, fue un aclamado y reconocido muralista y pintor en su tiempo. Su trabajo inédito (algunos repintados aquí) estarán en exhibición en el mes de enero en OM Studio Galería, Recreo #21A. Mantente en contacto para más detalles...
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