
[Agradecimientos especiales
a Tyler Mitchell y Jeff Huebner del Chicago Reader]
Theodore Burns Mitchell, conocido por muchos como Mitchell Caton,
nació en 1930 en Hot Springs, Arkansas. El joven Caton estaba
siempre encantado por la música, el jazz y el arte. Él
comenzó dibujando y pintando a los 6 o 7 años de edad
y fue un talento natural. Su madre lo motivaba a seguir dibujando
y pintando, pero su padre no. Cuando Caton estaba en la preparatoria,
su padre irrumpió en su cuarto y aventó todos sus
lienzos y pinturas por la ventana. Le mostró un puñado
de billetes que traía en la mano y le dijo a su hijo que
esto era todo lo que importaba en la vida, esencialmente diciéndole
que su sueño de convertirse en un artista era una estupidez.
Tyler cree que su padre arrastró subconscientemente este
incidente con él a lo largo de su vida entera y que lo inspiró
y lo motivó todavía más.
Caton
creció en el sur de Chicago y fue a la Preparatoria DuSable
que es famosa por haber egresado a algunos grandes artistas y músicos
de la talla de Nat King Cole, los famosos saxofonistas Johnny Griffin
(quien tocó con Thelonias Monk) y John Gilmore (Sun Ra’s
Arkestra), el bajista Richard Davis y muchos más. Caton dejó
la preparatoria, luego volvió y, eventualmente, se graduó.
Cuando Caton fue llamado a servir en la guerra contra Corea, se
rehusó a ir, declarándose él mismo un opositor
conciente, por lo cual fue puesto en prisión por 18 meses.
Mientras estuvo en la cárcel, aprendió a pintar retratos
de sus compañeros internos. Después que fue liberado,
le premiaron otorgándole la Comisión de pintar un
retrato del entonces Gobernador de Arkansas, Sidney Sanders McMath.
Esa comisión lo llevó a una beca de arte en la Universidad
de Little Rock y, más tarde, a The School of the Art Institute
y the Art Student’s League en Nueva York.
Caton fue un miembro de la llamada ‘generación perdida’
y contemporáneo de los beatniks, poetas, músicos y
artistas que definieron ese tiempo. Caton fue excéntrico
y reservado, y su vida estuvo llena de tantos artistas, escritores
y músicos como de gente ordinaria, pobres y mendigos. Caton
investigó, leyó y observó con cuidado a los
sujetos de sus obras. “Cuando él trabajaba en una pieza,
siempre le llamaba ‘ un estudio’.”, recuerda su
hijo Tyler. Caton interactuó y se empapó él
mismo con la propia cultura underground que refleja en su arte.
En 1955 Caton se estableció en Chicago y se casó con
Betty Bradford, con quien años después tendría
2 hijos: Linda y Tyler. La pareja se mudó a Hyde Park, colonia
de Chicago que en ese tiempo era predominantemente blanca y no integrada
aún.
En cualquier momento un montón de amigos como John Coltrane,
Miles Davis y Max Roach estarían tocando en la ciudad y vendrían
a visitar a Caton y comprar su arte. Caton una vez esbozó
a Coltrane mientras dormía en un sillón en la sala.
El dibujo, ahora en Chicago, muestra a Coltrane durmiendo con el
tirante del saxofón todavía colgando de su cuello.
Caton era más sociable y extrovertido en este periodo de
lo que sería más tarde en su vida.
Alrededor
de 1957-58 Caton empezó a trabajar como repartidor de correo
en la oficina postal del centro, donde habría de conocer
al muralista y su futuro colaborador artístico Bill Walker.
Caton nunca paró de pintar mientras estuvo trabajando de
tiempo completo en la oficina de correos, frecuentemente se tomaba
días libres para concentrarse en una pieza en particular
y trabajar con la luz natural disponible sólo durante el
día. [Muchas de las pinturas en la exposición de OM
fueron creadas durante este periodo]. Él se ponía
tareas fuertes para sí mismo, comúnmente se levantaba
a las 6 de la mañana para empezar a pintar antes del trabajo
y continuaba largo rato durante la noche cuando volvía a
casa. “En cierto momento,” comenta Tyler, “cada
cuarto de nuestra casa era su studio”. Pero Caton se encontró
a sí mismo cansado e insatisfecho. Entonces Betty, quien
empezó a trabajar para Delta Airlines en 1969, le pidió
que por favor renunciara a la oficina postal y se concentrara en
lo que realmente quería hacer. De ahí en adelante,
Caton se dedicaría completamente a su trabajo.
En 1969, a solicitud de Walker, Caton fue escogido entre un grupo
de varios artistas para repintar unas secciones de Wall of Respect
(el Muro del Respeto) en Chicago, el cual había sido creado
dos años antes por un grupo de 20 extraordinarios artistas
negros. El mural exterior lanzó un movimiento nacional. Para
1970 Caton se había unido al insurgente Chicago Mural Group
(ahora el Chicago Public Art Group). Él empezó a hacer
más trabajos públicos y eventualmente recibió
la primera de muchas becas del National Endowment of the Arts para
continuar pintando murales comunitarios. Caton, quien hasta entonces
había sido un artista muy reservado, underground y tremendamente
desconocido excepto por sus amigos y colegas, ahora silenciosamente
había empezado a ganar notoriedad entre la comunidad artística.

Tyler describe a su padre como el “que no se vende”.
La única exposición que hizo Caton fue cuando Tyler
era sólo un bebé, sin embargo trabajaba como si siempre
estuviera de comisión. El nunca trató de vender sus
obras. “Era meramente una labor de amor”, dice Tyler,
“Nosotros nunca tuvimos dinero, pero él vivía
como un rey. Él hizo que funcionara. Yo ni una vez vi a mi
padre ir a la tienda y volver con materiales de arte. El obtenía
unas cosas de aquí y otras de allá. Nunca fue de compras
para pintar. Él no compraba un caballete ni volvía
con una bolsa de pinturas. El podía pintar en una caja de
cartón o lo que sea”. Walker diría más
tarde en el funeral de su amigo y colaborador, “Él
podría haber sido grandiosamente reconocido, pero escogió
el anonimato”.
Ahora que ya no trabajaba para la oficina de correos, Caton era
un pintor imparable. Hizo murales cada verano y siempre estaba trabajando
en pinturas en el hogar. Una vez le dijo a Tyler, “Cuando
miro mis pinturas, veo los años pasados, para ver como ha
sido empleado mi tiempo”. “Él lo hacía
porque le encantaba hacerlo”, comenta Tyler, “Él
era natural”. Lo sencillo de los temas de Caton fue un punto
de partida de las imágenes del orgullo negro que dominó
en los murales afro americanos de ese tiempo.
Jeff Huebner del Chicago Reader
escribió en 1998 con respecto al trabajo de Caton: “lo
estilizado, sus líneas curvas y el uso del collage de tipo
cubista y de colores brillantes, es casi color musical. Las imágenes
inspiradas en lo africano sugieren que la redención se
encuentra en descubrir la herencia cultural de uno. El mural hiere
– pero también canta”.
Una de las principales influencias
de Caton fue un artista local de Chicago llamado De Lafayette
Porter, era un hombre de corta estatura que llevó a Caton
hacia un estilo abstracto que envuelve mucho de su trabajo. Porter
era un pintor puro que nunca dibujó antes de pintar, él
fue directo a la pintura. Era un artista viejo, pobre y aún
más underground que Caton; pero a diferencia de Caton,
él vendería sus obras en un instante por un precio
irrisorio. “La gente podía ponerlo borracho y robarlo
con frecuencia”, comenta Tyler de Porter. Pero había
algo de este artista que admiraba Caton. Los patrones, colores
y conceptos de Porter realmente inspiraron a Caton a experimentar
más allá. A pesar de que Caton era asociado a muchos
artistas más famosos de su tiempo, él mantuvo un
profundo respeto y reverencia por el desconocido Porter.
A Caton frecuentemente le ofrecían
dinero por su trabajo, pero en muy pocas ocasiones lo tomó.
“Él no sabía ponerle precio”, menciona
Tyler. “No estaba realmente interesado en traficar. Era
un trabajo de amor. No le importaba vender. Me dijo una vez en
su lecho de muerte, ‘Yo no voy a dejar dinero, esto es todo
lo que voy a dejarte. No te dejo sin nada o sin herencia’.Él
no quería tratar de vender su obra. Sabía cuán
bueno era. Cuando se enfermó y estaba muriendo de cáncer,
estaba enojado. También estaba triste. Tenía sus
piezas más recientes alrededor de su cama y en las paredes
al lado de él. Sabía que se estaba muriendo. Él
dijo, ‘Nadie va a trabajar tan duro como yo lo hago.’
Le atribuía todo al trabajo duro. Trabajo duro. ‘Y
nadie va a trabajar tan duro como yo’. Si tú ves
el detalle en algunas de sus obras, eso es paciencia realmente,
cariño. Yo no creo que tuviera problema con venderlo, sólo
que creo que pensaba que valía más de lo que la
gente estaría dispuesta a pagar. Realmente nunca intentó
hacerse publicidad. A él no le interesaban esas cosas.
Eso no importaba. Él sólo quería crear algo
nuevo. Déjame crear un nuevo azul-verde. Déjame
poner crayón negro sobre todo esto, y luego deja tomar
una navaja de rasurar y modelar un negativo.
Pintar
en piedras, floreros, botellas de vino, pisos y en la parte de
atrás de las pinturas. Él no estaba llorando ni
quejándose. Sí, era amargado acerca del sistema
[ser parte de la época contracultural de los 50’s
y 60’s]. Pero nunca se quejó. Aún cuando estaba
en quiebra, él no vendía sus obras. No se vendía”.
Tyler se acuerda de estar viviendo con su padre, juntos quebrados
en la ciudad de Nueva York y su padre se rehusaba a vender impresiones
de sus retratos de Malcolm X y otras pinturas a coleccionistas
de arte. “Sólo se imaginaba que lo iban a estafar”.
La resistencia de Caton a vender su obra fue una de las fuentes
de conflicto entre él y su hijo Tyler. Caton estaba conforme
siendo un pobre y desconocido artista, mientras pudiera seguir
produciendo. Pero Tyler veía que estaban, pobres y en problemas,
sentía que su padre perdía oportunidades de prosperar
financiera y críticamente. Esto condujo a algunas discusiones
menores entre padre e hijo. “Él pensó que
yo me estaba vendiendo porque cobraba por tocar mi música,
¡pero estábamos quebrados! No era precisamente una
opción filosófica; era una opción de estilo
de vida”.
Su padre era un hipster de
la vieja escuela, que vivió como el pordiosero que ilustra
en sus pinturas. “Él estaba en onda, pero onda con
control”, comenta Tyler. “Tenía mucha disciplina.
Podía estirar un dólar hasta que el águila
sonriera. Le ofrecieron exposiciones cada año en el Hyde
Park Festival y el Lake Meadow Festival y las rechazó.
No era que estuviera loco, era inteligente, sólo no estaba
interesado en socializar o publicitarse”. En un video que
fue grabado en los 1980’s, que muestra el trabajo de Caton,
puedes ver un Caton impecablemente vestido pidiendo al camarógrafo
que se vaya. “Le estaba diciendo, ‘No se trata de
mí’, y apuntando a las obras”.
Caton vendería su trabajo
ocasionalmente, pero se sentía tan robado tantas veces
que empezó a amargarle la idea de vender sus obras. Él
diría, “Todos aman el arte, pero nadie quiere pagar
por él”. Tyler se acuerda de la actitud estoica de
su padre con respecto a su arte. “Una ocasión este
tipo le iba a pagar a mi padre un montón de dinero por
pintar un mural en el techo de su pórtico. Mi papá
pasó semanas pintándole ese mural. Y cuando estuvo
listo, el tipo no le quiso pagar. Entonces mi papá se levantó
temprano una mañana, compró un montón de
pintura blanca en la tienda y blanqueó la chingadera. Su
esposa le rogaba que no lo hiciera, pero él no la escuchó”.
Tiempo más tarde en
la vida de Caton viajó gracias a los boletos aéreos
complementarios proveídos por su esposa Betty. Tuvo la
oportunidad de viajar a lugares como Francia y África y
se dio cuenta que no eran nada de lo que se había imaginado.
“Entonces hizo muchos antes y después de los lugares
que pintó”, cuenta Tyler. Visitó a Tyler en
su gira por Japón y China y empezó a pintar retratos
de Mao Tse Tung y otras figuras políticas. “Se volvió
más político cuando se fue volviendo más
viejo. Pintó un montón de cosas de moda cuando era
joven, pero después se volvió más serio,
con mensajes. Políticamente, él siempre se mantuvo
al margen. Era anti-sistema. Yo no diría que estaba a favor
del Comunismo, pero siempre fue izquierdista y estuvo involucrado
en los Movimientos de Derechos Civiles y de las Panteras Negras,
estaba muy ligado a eso”. Durante los años 1960’s
Chicago era uno de los epicentros de ambos movimientos. “Mi
padre no era racista ni nada. Él vivió en Hyde Park.
Había demasiada gente como para odiarla. En Chicago todo
está separado, esa es la gran diferencia con Nueva York”.
“La mayoría de
los artistas, son artistas comerciales”, comenta Tyler,
“El no era un artista comercial. Tampoco podría haber
obtenido un trabajo. Probablemente hubiera sido mejor en su trabajo
en la oficina postal que trabajando en algún tipo de colección
de arte comercial o algo por el estilo. Eso no iba con toda su
personalidad y su carácter; era como un solo musical. Él
estaba educado de verdad. Era conocido como ladrón de libros.
Constantemente los pedía prestados. Yo no creo que él
haya comprado jamás un libro. Él se podía
meter en problemas con un montón de librerías y
después decir, ‘Ellos dicen que tomé este
libro –¡tú sabes que ellos me lo pusieron!’

Caton experimentó con toda clase de diferentes tipos de estilos
y medios a lo largo de su vida. “Él podía usar
toda la variedad de papeles y tintas, diferentes tipos de solventes.
Yo quisiera poder tener dos obras esenciales: una era esta pieza
–está en Chicago—era una pintura de una pieza
de piso de madera con dos pies que nunca usaron zapatos, uñas
feas, llenos de callos, todo hecho en puntillismo. Una de las últimas
piezas que hizo y. de la cual estaba orgulloso, es de un Stradivarius
[violín]. Ese Stradivarius, cuando ves la madera –
¡es increíble, ni siquiera sé por dónde
empezar a describirlo!”
Caton era extremadamente reservado acerca de su pintura. “Aún
cuando podía entrar a la habitación algunas veces,
él lanzaba algo encima [de la pintura] y se fumaba un churro
o algo. Era reservado hasta la muerte. No me dejaba verlo hasta
que estaba terminado. Era completamente reservado y personal. No
se puede ser más personal que eso. Tu propio hijo camina
en la habitación y tú lo cubres. Sabías que
iba a ser una pieza maestra, pero ya sabes es personal,¿A
quien estás tratando de impresionar? A nadie. De verdad.
Si él era así, entonces puedo entender porque no hizo
exposiciones de arte. Si estuviera vivo hoy, no podríamos
ver estas cosas, no podríamos hacer esto, porque él
no era así”. La audiencia parecía ser algo secundario
para Caton. Todo lo que importaba era el trabajo.
“Teníamos
pinturas por toda la casa”, rememora Tyler. “Por eso
me siento más cómodo en casa rodeado por sus pinturas.
Él podía quitar una foto de un marco y ponérselo
a otra. Todas esas piezas estuvieron enmarcadas en uno u otro momento.
Tengo piezas de 1948-49 hasta 1997. Son cerca de cuatro o 5 décadas
de trabajo. Él hizo series enteras de músicos. Vivía
en Chicago la mayor parte del tiempo y venía a visitarme
a Nueva York para estar juntos. Pero él siempre iba de vuelta
a Chicago y de vuelta a lo underground. Mis amigos se sentían
atraídos por mi padre y yo también salía con
sus amigos, a pesar del brinco generacional. Era una figura paterna
para cada hombre y cada hombre más viejo que él. Nada
qué ver conmigo.
Caton siguió haciendo murales públicos en lugares
privilegiados. Colaboró con otros artistas creando murales
en los ghettos de Chicago. Hizo un mural de Benito Juárez
en la calle Maxwell con artistas chicanos y también colaboró
con un grupo de Tailandia. Él hizo el mural en la oficina
de Defender, el periódico negro local. Hizo un mural en el
Museo de Artes Contemporáneas y en el Museo de Ciencia e
Industria. “Era un perfeccionista”, agrega Tyler, “los
murales podían comenzar en junio, por ejemplo, y se suponía
que debieran estar listos, por decir, en agosto o septiembre. Algunas
veces él podía trabajar tiempo extra sólo para
que quedara bien y podía seguirse hasta noviembre. No hizo
montones de dinero con las becas. Él fue el Maestro del Mural
en Chicago. Hizo cada cosa con cuidado”.
Las colaboraciones con su amigo el muralista Calvin Jones, otro
miembro del Chicago Mural Group, le brindaron a Caton mayor aclamación.
Entre 1976 y 1987, el dúo pintó conjuntamente varios
murales alrededor de Chicago, incluido el innovador En Defensa de
la Ignorancia (In Defense of Ignorance), con su “explícita
crítica de los negros de clase media, quienes persiguen la
riqueza, dijeron los artistas, a costa del autoconocimiento cultural
y el abandono de la raza.” [Huebner] Alan Barnett, autor de
la enciclopedia Murales Comunitarios: El arte de la gente (Community
Murals: The People’s Art,), mencionó a Caton “entre
los más finos pintores vivos de America”.
Huebner escribiría después sobre Caton: “Caton
no era un músico, a pesar de que sopló el sax por
diversión. Aunque “Cat” podía pintar como
jazz. Su complejidad, sus composiciones rítmicas cuyo refinamiento
más allá de una docena de paredes exteriores en el
lado sur (de Chicago), dieron al arte mural americano una altura
estilística – y una expresión visual afro céntrica–
en los 1970’s y ‘80’s; su trabajo influenció
generaciones de muralistas posteriores”.
“Mi padre se ponía las tareas más duras”,
recuerda Tyler. “Aún cuando venía a verme tocar
al Carnegie Hall, me decía antes del show cuando estábamos
ensayando, ‘¡Tú sigue diciendo pendejadas, alguien
más joven que tú va a practicar hasta el cansancio
y te va a patear el culo un día. No has llegado a ningún
lado con ese puto bajo todavía!’ ¡Y eso era antes
del show! ¡Él nunca paró mano!”
“Hay
zapatos difíciles de llenar. Tengo una verdadera pérdida
sin él a mi lado”. Tyler reflexiona respecto a la relación
con su padre, “Él no era sólo mi padre, el de
las tareas difíciles. Era también mi cuate. Nosotros
acostumbrábamos divertirnos juntos. Nosotros hicimos todo
juntos. Él era de su onda, pero no podía ser demasiado
alivianado. Tenía ese tipo de actitud, esa clase de vibra
autoritaria con la gente. Tenía que ver con su ego. Era correcto.
Podía ser rudo a veces, pero básicamente, tenía
una fórmula que funcionaba. Nunca he visto nada parecido.
Podíamos salir a divertirnos hasta las 3 o 4 de la mañana
y él se levantaba a las 6 para empezar a pintar.Theodore
Burns Mitchell, conocido por muchos como Mitchell Caton, murió
de cáncer el 30 de enero de 1998 a la edad de 67 años.
Muchos de sus murales maestros aún se encuentran en Chicago,
mientras muchos otros se han perdido al paso imparable del tiempo
y el progreso.
La mayoría de los trabajos privados y desconocidos de Caton,
cientos de piezas, permanecen en Chicago. A partir del 30 de enero,
al sexto aniversario de la muerte de su padre, una limitada selección
de la colección privada de su hijo será presentada
en OM Studio Galería en Recreo #21-a. Algunas de las obras
estarán a la venta en un esfuerzo de incrementar el capital
y conocimiento de este gran artista afro americano. |
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