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Por Omar Muñoz
Ilustraciones por Andrés Gutiérrez

Primero empezaré diciendo, que espero que la sección anterior les haya gustado, y si no, de todos modos ya la leyeron o de perdis se limpiaron el fundillo con ella. Este mes les hablaré de cómo un objeto o prenda, realiza todo un cambio casi biológico, químico y físico: logran convertirte en una persona no muy alentadora, ni de moda. Para que me entiendan, les voy a decir algunas cosas que hacen ver no GATA a la gente, sino GATÍSIMA. Traten de evitarlas, y si no, por lo menos no salgan de sus casas.

En este mes en que puedo respirar los aires ya primaverales, en el que se funden capullos para que en verano sean alegres mariposas, decidí sacar la perra que llevo dentro (no me cuesta nada hacerlo), perra que necesita saciarse.

¿Algún día se han puesto a pensar que vivimos en uno de los países con mayor cantidad de clases sociales? Ésta es mi fuente de inspiración para este mes. No hace falta ni ser rico ni ser pobre o hacer trabajos "que ni los negros quieren hacer" para verse GATO. Basta con sentarte en la plaza, en el centro histórico, o en el antro.

Les contaré: el otro día me multaron justo cuando iba a una velocidad no permitida, en mi lamborgini rosa descapotable, y por ende tuve que ir a pagar la infracción. Como acostumbro decidí arreglarme: unos buenos jeans, una playerita, una buena mochila, y aventarme a ese mundo que no conocía: la secretaría de crédito público o tránsito no-sé-qué. Cuando llegué tuve que hacer fila, y era más larga que la de sus tortillas, ¡y mira que ya se las subieron! Llegó mi turno para pagar y. ¡o no! Lo primero que vi fue un par inmenso de hombreras metidas casi a huevo en un saco color camel, con solapa ancha. ¿A qué voy? La solapa es pasable, pero he aquí nuestro comienzo, chicos, chicas y amiguis: digan NO a las hombreras. La última vez que las vi fue en un video de Amanda Miguel en los ochentas. No se las pongan ni usen un traje con hombreras. Cuando me las topo por la calle no sé si son el increíble Hulk o la Mole. A los hombres no les gusta que su chica tenga más espalda que ellos. Piénsenlo. Si trabajan en una institución que les da los uniformes, les recomiendo que por favor se las quiten, y si estás gorda, con más razón, pues no se te va ver cuello y vas estar igualita a Donatello, la tortuga Ninja de color morado. Créeme que si no le pones hombreras no te corren del trabajo y por tus vales de despensa no te preocupes. los tendrás.

Si eres hombre y trabajas de licenciado o gerente y no tienes más opción, úsalas, te hacen ver más varonil además de que si te gusta la de "el misionero" con la zorrita de la oficina y no tienen el tiempo de quitarse la ropa, puedes recargar sus piernas en esas cómodas hombreras. Pero si eres tan jovial como tu servidor, y quieres ir al antro, no agarres el saco de papá, aunque ya hablamos de la ropa Vintage y del uso de ropa vieja. Si lo tomas para el antro, quítale las hombreras por favor, si no quieres que cuando te vea te confunda con el cadenero.

La segunda gatés que me dejó marcado y habla de lo peor de finales de los noventa, y que aún lo sigo viendo (sólo de pensarlo me dan ganas de devolver mi malteada adelgazante y la nicotina de mi cigarro), son los terribles tirantes de brassier transparentes que pueden ponerse y quitarse. Por favor no lo hagas: me recuerdan a una chola que vi en Monterrey bailando el "chúntaro style". Si van usar una blusa straples, o cuello halter o escote en la espalda, por favor no lo usen, inviertan, y si son pobres como casi toda mexicana, ahórrense por una semana lo de su pago-bus: caminen a su trabajo o escuela (¡gordas!), y cómprense un bonito brassier que se pueda usar. Para esos casos existen parches, y si están muy fregadas, sirve una cintita canela o papel para que el pezón no se les note; si se les arranca a la hora de quitársela no me echen la culpa. Pero no tienen de qué preocuparse, ¡alégrense mis caritas tristes y morenas! Si se querían parecer a la Barbie ya están más cerca con su lindo busto sin pezón. Conclusión: NO USES TIRANTES TRANSPARENTES. Y a continuación le sigo, porque esta perra sigue insaciable.

Otra gatés que va muy agarrada de la mano con la anterior es el usar lentes oscuros de noche y en el antro... esperen..... ¡Guackk! ¡Hiuck! Es horrible, me da asco de sólo pensarlo. No los usen en lugares cerrados y mucho menos en la noche, ¡no sean GATAS ni GATOS! Si sabes inglés entenderás que por eso se llaman SUNGLASSES. Úsalos si tienes problemas de la visión, si eres bizca, o si tienes un ojo que te baila o acumulas más lagañas que mi perra French Poddle; ahí sí es urgente usarlo, ahí sí no te quiero ver los ojos. Pero si no eres de esos, sólo úsalos en el sol, y si eres mujer "porfis", no te los pongas de diadema, no son tu tiara: aparte de piojosa me saliste según tú, muy Trendy. Sólo algunas llevamos cetro y corona, tú no, entiéndelo: guárdalos en el bolso de tu pantalón de 3 X $150.

Otro aspecto GATíSIMO de la ropa interior y que principalmente visten mis pequeñas mujercitas de cutis graso, cara morenita y cuerpo de costal de papas, es la ropa ajustada. Yo sé que les gustan los jeans apretados, pero si se los ponen, por favor no me maten: usen unos calzones diminutos o grandes para tapar la celulitis, pero sin costuras, para que no se les marque el calzón, porque es GATISIMO, y más cuando son rellenitas mis muchachas, y usan tremendo calzón que parece que se lo quitaron al Santo. Es gato y punto final; mejor hagan un papalote con ellos o una bolsa para su mandado, o compren Victoria Secret´s; si no te alcanza con tu salario mínimo, pues Vicky Form, o vete a las rebajas, al mercado; y si tampoco "mija", pues ahí esta el malecón. ¡Lánzate, pero ya, cabrona!

¡Ahhh, se me olvidaba! Esta cosa gatísima, la hace alrededor de un 93% de la población mexicana. Y seguro tú eres de ese porcentaje, pero pon a funcionar tu cabecita de nivel educativo tercer mundista y dime: ¿Sabes cómo se da cuenta la migra cuando alguien es mexicano? Te lo pregunto porque de seguro tienes pensado irte "pal norte, a ganar harto dólar", y crees que hasta la moda ahí esta metida. Luego la migra me los atrapa por ser morenos, chimuelos y con pelos de chayote. Bueno, lo saben porque los pantalones de mezclilla se los planchan. ¡Ay, ternurita! Se quieren ver "cachés" con la línea del pantalón en uno de mezclilla. No mamen, eso sólo se hace en los pantalones de vestir; de hecho se cree que no se planchan, pero si lo hace su mamá díganle que no les marque la rayita del pantalón. ¡Ayúdenla, muchachos! Le ahorran tiempo a su "Jefa" y no le avanza más la artritis de sus delicadas manos. Si por otro lado se los plancha (los pantalones, claro está) una empleada, diríjanse a ella y díganle, que no lo haga con la rayita. Les puede servir a ustedes: chance y la docena se las deja más barata. Uno nunca sabe.

Tenemos más cosas gatas, pero el espacio se me ha acabado. Tal vez si me pega la gana lo hable el otro mes, y eso si no me han vetado o censurado aún. Agradezco a La Jerga que no muestren mi rostro ni mi identidad. Esta perra esta saciada, pero tiene miedo de que en la calle, una chola, un wannabe, un júnior, un policía, una secretaria, un obrero, un albañil, Niurka y los Kumbia All Stars, me agarren a chingadazos. Yo sólo soy el fruto de la moda. Tomen lo que les sirva y tengan en mente que no soy tan corrosivo: soy sencillo, humilde servidora de esta publicación, y la Groupie Sucia de Rockman.

No me odien por decir lo que es GATO. Además, ¿yo qué culpa tengo? Si ahí esta la estaca, salta la GATA y solita se ensarta... ¡Chaito!

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