 |
Durante siglos nuestras madres se han jalado los cabellos sin poder creer que sus hijos cometan errores de juicio “obvios”, o tengan poco “sentido común”. Pero la verdad es que ese sentido no es tan común, y la naturaleza humana, en estado puro, es mucho menos humana que naturaleza. Prueba de ello son los múltiples casos de niños olvidados o aislados, a la Tarzán, sin contacto humano. Y pensar que a mí me dicen animal… Bueno, ya. Distinga la película del caso real entre las siguientes historias…
|
Dos hermanas gemelas han vivido solas toda su vida con su madre. Ellas no saben que la casa solitaria del bosque está rodeada por otro mundo, donde también existen hombres, automóviles, electricidad, y malicia. Aunque las hijas no lo entienden, la madre está enferma y no puede hablar bien. Ellas aprenden a hablar con lo poco que sale de su boca y al final generan una lengua propia.
Su tranquila existencia cambia cuando muere una de las hermanas, y finalmente, la madre. Queda sola Nell, quien improvisa un funeral pero no sabe qué más hacer. En poco tiempo se descubre la muerte de la señora y, pronto, la existencia de la chica. Un doctor local la encuentra y hace de su misión acercarse a ella y descubrir si puede integrarla al mundo. Nell se ha convertido en un ser humano salvaje, que se mueve de forma extraña y no conoce más que su extraño lenguaje familiar.
El doctor compite con un frío psiquiatra que quiere a la chica como conejillo de indias, y manda una investigadora para decidir si la chica se queda en el bosque o va al laboratorio. |
|
 |
| |
|
|
| El doctor le regala afecto y conocimientos a Nell para ganarse su confianza. Logra llevársela a la ciudad, donde aparentemente puede desenvolverse, pero la malicia e indiferencia de la gente la expone. Se aprovechan de ella y sus tutores deciden que debe ser devuelta a la naturaleza. Ahí, ella demuestra que puede sobrevivir perfectamente, si la civilización no le estorba. |
|
 |
| |
|
|
Corría la década de los 1980’s. En Kabonge, una tranquila aldea al norte de Uganda, esto significaba que acababa de terminar la terrible guerra civil. La vida era todavía un caos y los bosques cercanos estaban repletos de monos desplazados, que gustaban de robar plátanos y otras frutas en sembradíos cercanos. John Ssebunya nació y creció a merced de un padre violento y alcohólico. Su madre y él lograban soportarlo con éxito cuando, un día, su padre explotó y asesinó a su mujer frente a John. El niño de casi cuatro años huyó aterrorizado al bosque, y corrió hasta esconderse totalmente, sin darse cuenta del suicidio de su padre. Perdido y atemorizado, vagó un tiempo hasta encontrarse con un grupo de monos verdes africanos. Al borde de la inanición, fue aceptado al fin y vivió días, luego semanas, luego meses con los monos.
|
|
|
| |
|
|
Uno que otro vecino de la aldea lo alcanzó a ver con la banda, pero nadie intentó atraerlo hasta que Milly, una muchacha vecina, lo encontró en un árbol y llevó vecinos a luchar contra la familia de monos que lo defendió con palos. Finalmente, pudieron tomarlo y llevarlo a una casa. John estaba cubierto de pelo, visiblemente enfermo y mal nutrido. Quienes fueron al baño con él se sorprendieron con los gusanos de medio metro que defecó. La comunidad, apenada por su desgracia, lo escondió como huérfano mucho tiempo, hasta que una organización benéfica lo convirtió en noticia. Años después, hablando y comiendo casi como los demás, se convirtió en el miembro más famoso del coro infantil del orfanato local.
|
|
 |
|
| |
|
Respuestas:
La historia de John Ssebunya está verificada y todo parece indicar que sí es un Tarzán contemporáneo real.
Nell es un personaje ficticio hermosamente interpretado por Jodie Foster en “Nell”(2006). La verdad es que no son escasos los niños aislados o abandonados que se han convertido en salvajes, y sus historias siempre terminan en la inadaptación. Pero la humanidad, siempre soberbia en su autoconcepto, ha aprendido mucho de ellos, o debería.
|
|
 |
|