
Bienvenidos al Spring Break Mexicano, si alguna vez te han avergonzado en tu vida, ¡NO TE KREO! Santísima Semana Santa, los días que la gente no come karne pero cómo se empeda.
De chavito, a los 13, cuando empiezas a kreer ke todo vale madre y ke todo lo ke te dijeron tus padres es puro pedo. ¡No es cierto! Te das cuenta ke no estás equivocado con lo ke piensas.
Imagínate en plena semana santa, en Acapulco, en Caleta (una de las playas acapulqueñas, para los que no lo saben), es askeroso. Recuerdo ke fue el último año ke fui kon mis padres, porke era de kada año. ¿Sabes? Te llevan a un lugar a sentirte de lo peor, no es porke Acapulco esté kulero, pero en semana santa los chilangos somos una epidemia y más cuando se kreen ke no hay pedo.
Cada año se veía mi padre kon una de sus hermanas, la kual estaba kasada con este kabrón tan antipátiko ke te daba una güeva por todas las mamadas ke decía y eso no era nada comparado kon toda la gente ke invitaban. Para empezar, tenían 4 hijos (1 hombre y 3 mujeres) los kuales tenían hijos de kien sabe kien y la otra ni en kermesse salía ¡imagínate! Y a parte traían al compadre de cada una con sus respectivas familias y sus invitados, la suegra, el periko, el french poodle, la vecina borracha con un invitado, a parte la abuela, el chofer de Peralvillo, total ke pa’ no hacerla kansada eran como ¡40! Y nosotros, mi madre ke siempre se desafanaba llegando (por eso la amo), mis hermanos (otros 6, 3 y 3), contábamos nomás 9 en nuestra familia.
Y ahí estamos en plena Caleta, sintiéndote el más naco del mundo, viendo bailar a la tía con su traje de baño de olanes, al ritmo de “a orillas del Río Bravo hay una linda región” y ver a tu padre discutiendo con el cuñado en Bacardí blanco ¡con Pepsi, ke oso!, se toma con Coca Cola. Pero a esa edad no tienes vela en el entierro, la abuela (ke era la más chida) porke se metía al mar con todo y mandil y rebozo y pa’ sacarla tenían ke hablarle a la tira del puerto porke cada vez ke le decías algo, se agachaba más. Una de mis hermanas, hablando súperfresa, creyéndose de la alta en plena Caletilla, la otra dándole un mameluko a un lanchero en el tour de la Virgencita y la última, peleándose kon su novio porke le dijo ‘Hi’ a una gringa y ¡está refeo!, ni kien lo pele, pero así es la gente de clase media. Yo, debajo de una mesa, escondido porke mi prima había preparado un atún con mayonesa en pan bimbo, cuando estás en el mar y te traes latas de éstas, ¡ké oso! De repente volteo y veo a mi padre dándose un tiro con mi tío (su cuñado) porque perdió el Amérika y mi tía tratando de hacerse la popof con una vendedora de artesanía y eso no es todo, a mi primo le hablan en inglés y el pendejo de verdad se kreyó ke lo confundieron kon un gringo (¡si trae el nopal en la frente!) y todavía se atreve a decirme ke fuéramos a dar un rol porke kería una gringa. Kasi me vomito. De verdad no reniego, pero hay límites. ¡Los amo!, es mi familia, pero la neta no sabía qué hacer, ¡trágame tierra!
Terminas contra todo y ni siquiera en buena onda, porke la neta ¡ke hueva!
Después de pasar horas y horas de humillación, finalmente nos vamos a un bungalow ke alkilaron kon toda esta banda por una semana, si te apendejabas ni agarrabas sitio para dormir, entre ronkidos y reclamos, get me out of here!
Todos megakemados de tanto sol por andar pedos, sólo de la cara y los brazos porke se metieron a nadar con ropa, y kién sabe cuántas veces miaron y todavía se atreven a decirme “¡Métete! ¿O te da miedo el mar?” ¡Ya vas! Ya me imagino nadando entre ropa, borrachos y miados, ¡pobre mar! Pero estás chavo y lo uniko ke se te ocurre decir es “Disculpa, es que no sé nadar” y todavía me dicen, sin kaptar mi sarcasmo, “No te preocupes, llegando al hotel (bungalows chafas pa’ nakos) te enseñamos a nadar en la alberka”. Qué bueno ke siempre ke llegábamos se olvidaban de mí. Y claro, los mayores, después de pelearse, kieren ir a dar un rol y por su puesto mi madre ni por ekivokación sale con ellos. Así ke se van mi padre y su cuñado y terminan regresando con unos travestis, a los cuales ellos llamaban señoritas, ke habían conocido en un bar muy nais donde terminaron todos chupeteados del cuello y todavía se atrevieron a decir ke se habían peleado con 20 akapulkeños. A esa edad, no sabía, pero a medida ke vas creciendo atas kabos y te das cuenta de la neta.
A Acapulco lo amo, de regreso al pueblo, mi papá y su kuñado no se volvieron a hablar por un año, hasta el año siguiente ke me tuve ke aventar del segundo piso de mi kasa y romperme un brazo para ke no me llevaran y me tuvieron ke dejar con mi abuela. Fue la mejor semana santa de mi vida, ¡solo con mi abuela! Y no volver a ver ke el Acapulco Rock es Rigo chido, y no es por él, Rigo, ¡guau! Pero desde ahí, trato de viajar alone. Semana santa:
Welcome to hell!
¿Ahora me entiendes?
I wish I am pretty.
And I so pretty.
rockman@lajerga.com |
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