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A medida que se acercaba la medianoche, nuestros amigos rabiosos de las ultimas gradas comenzaron a escalar en descenso como changos por las paredes de los balcones hasta las siguiente gradas, y luego a las siguientes, hasta que finalmente llegaron al piso. La seguridad (meros acomodadores, la verdad) en el Arena Vicente Fernández Gómez eran insuperablemente negligentes, sin preparación para un concierto de rock a tope. (Si Axl hubiera estado presente en el estadio—o en la ciudad, o en el país—en ese momento, no estaría muy contento que digamos.) La gente comenzó a apretujarse en la escalera más cercana en un intento por alcanzar nuestros mejores sitios. Los acomodadores hicieron un triste y vano intento por disuadir a la raza de apoderarse de la escalera, pero la gente como una estampida de ganado lo consiguió, provocando que varias personas se cayeran de culo mientras se deslizaban por la escalera. Multitudes de gente se empezaron a congregar frente al escenario, los idiotas en la fila de atrás de nosotros rompieron las sillas en una anacrónica ira del Cro-Magnon, seguramente provocada por su frustración en la condición del siglo 21. Al mismo tiempo yo comenzaba a tener flashbacks de las famosas riñas de los conciertos de St. Louis, Montreal y Vancouver. Finalmente, alrededor de las 12:40 am, los operadores de luces rápidamente se levantaron en sus robóticas guarniciones y las luces bajaron de intensidad mientras la multitud rugía en anticipación. Debieron sentir la agitación del público, y que de haber esperado diez minutos más, hubiera habido problemas. En la oscuridad y en las pantallas apareció un figura sombreada sujetando una familiar Gibson Les Paul. Las cámaras de video hicieron un zoom a las manos del guitarrista mientras tocaba unas notas muy conocidas, que todo mundo reconoció inmediatamente como las iniciales de “Welcome to the Jungle”. El setlist siguió este orden:
“It's So Easy” (¡Ardiente!)
“Mr. Brownstone” (¡Excelente! Pero le faltó más funky-junk tipo Hendrix)
“Live And Let Die” (Nunca fue mi cover favorito, pero bien hecho)
Y luego un horrible solo al estilo Spinal Tap de Robin Finck (de hecho pensé que iba a empezar a tocar con los pies) y un jam con el tecladista Dizzy Reed y el baterista Frank Ferrer.
“Sweet Child O’ Mine” (Me sorprendió que la tocaran tan temprano en el concierto, y aunque bien tocada, nos hizo extrañar a Slash todavía más)
“Better” (La mejor de sus canciones nuevas, y tal vez, la mejor que he oído)
“Knockin' On Heaven's Door” (No fue exactamente lo que solía ser, y otra vez, se extrañó a Slash, y Axl no indujo al público a cantar como lo hacía antes)
“You Could Be Mine” (Frank Ferrer no es Matt Sorum)
“Angie” (un solo de piano de Dizzy Reed. Estaba esperando algo de los Stones, ¡y lo entregaron!)
“The Blues” (la nueva “Lick My Love Pump” de Chinese Democracy)
Después más farolismos de guitarra de Richard Fortus & Robin Finck que serpenteó en algo parecido a “Redemption Song” de Bob Marley.
“Out To Get Me” (No es mi favorita, pero bien hecha)
“November Rain” (Probablemente la canción de GN’R más pedida de la radio en México, que tocaron en medio de una gran ovación)
“I.R.S.” (Bastante… chingona)
Ron “Bumblefoot” Thal luego explotó con solos de guitarra de “La Cucaracha” y “Don't Cry” (Ambos muy buenos. Bumblefoot es probablemente el mejor de los nuevos músicos)
“My Michelle” (Clásico)
“Patience” (No tan hermosa o acústica como la recuerdo en el Hartford Civic Center)
“Nightrain” (Loaded like a freight train, Flyin' like an aeroplane, Feelin' like a space brain, One more time tonight!)
Encore:
“Madagascar” (Probablemente la menos favorita de sus canciones que he escuchado en vivo. Simplemente no me convence el ambiguo mensaje político, las muestras de videos pésimos y las pistas innecesarias de Martin Luther King, Jr. Prefiero “Civil War” cualquier día.)
“Paradise City” (Un caldera explosiva)
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Sobre todo, fue una buena distribución entre clásicos y nuevo material. Y a pesar de los escurridizos de Internet, no parecía que la gente supiera o pudiera cantar el nuevo material. Hubo sólo una pequeña pelea durante el show entre un fan apasionado y un acomodador (creo que el fan ganó). Pero la cosa realmente remarcable fue cuando después de finalizar, la banda entera regresó para hacer reverencia con los brazos entrelazados. ¡Como si fuera una noche en la puta ópera! Algo de lo que nunca había sido testigo en un concierto de rock y que mucho menos hubiera esperado en un concierto de GN’R. Tal vez los tiempos han cambiado. Pero no puedo ridiculizar, los músicos se entregaron totalmente y el público los aclamó cada minuto.
A pesar de que la voz de Axl no parece tener la misma resistencia, versatilidad y fuerza (¿quién la tendría después de gritar así por más de 20 años?), escoge sus mejores canciones cuidadosamente, conoce sus propias limitaciones y es un maestro dirigiendo a las masas hacia el frenesí y dándoles exactamente lo que ellos quieren.
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Revisado el : 04-11-2007 12:07
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